Una agricultura más sostenible
Más del 40% de la tierra del planeta se usa para cultivo. Es necesario para producir alimentos para la población, pero la agricultura también es uno de los sectores que más contribuye al cambio climático.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto de Medio Ambiente en la universidad de Minnesota, la agricultura genera hasta el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, la mayor parte en forma de óxido nitroso, resultado de la fertilización química y los desechos producidos. El metano es otro de los gases que más se emite, por la ganadería intensiva y por el cultivo de arroz.

El exceso de fertilizantes para tierras de cultivos y abonos para granjas ha causado la muerte de zonas acuáticas. Por ello, el Centro de Ingeniería y Maquinaria para la Agricultura de las Naciones Unidas y el Pacifico (UNAPCAEM, por sus siglas en inglés) quiere impulsar la agricultura sostenible y la producción de alimentos aplicando tecnologías verdes.

Una de las iniciativas es el uso de tecnología agroindustrial ambientalmente amigable. capaz de sostener los niveles de producción sin dañar el medio ambiente.

La UNAPCAEM lleva a cabo el proyecto de la Granja Forestal China en la villa de Liuminying, al sur de la capital. Científicos de la Academia China de Silvicultura sugirieron la plantación de Paulonia y de sauce, enseñando a los habitantes locales métodos adecuados de plantación. Los granjeros asignaron más del 11% de las tierras para esta iniciativa. Cuando los arboles crecieron, cubrieron hasta el 17,4% de la tierra, más que el 6,1% que se conseguía antes de la plantación de los arboles.

Con solo el 10% de la tierra arable, Liuminying incrementó su cosecha de granos en un 38%, gracias a medidas como la protección contra el viento y las tormentas por parte de los árboles o la mejora en el microclima. Además, las hojas que caen de estos árboles fertilizan el suelo, lo que produce mejores cosechas.

También se lleva a cabo el Control Integrado de Plagas, usado por granjeros en los Estados Unidos desde hace más de veinte años, un método efectivo y ecológico de control de plagas. Funciona mediante la observación y el estudio del ciclo de vida de las plagas. De este modo, las plagas se identifican con precisión y, después, se toman las decisiones de control apropiadas para cada caso.