Una buena gestión del agua es esencial para el futuro del planeta
Cuando las personas que vivimos en países desarrollados hacemos el gesto de abrir el grifo de agua, rellenar un vaso y beber su contenido, no pensamos en lo afortunados que somos. Estamos tan acostumbrados que no nos parece nada excepcional. Y, sin embargo, gran parte de la población mundial no puede hacer ese simple gesto ni acceder fácilmente a agua potable, elemento absolutamente esencial para la supervivencia humana.

Según un estudio elaborado por investigadores del City College de Nueva York, 5.000 millones de personas tienen problemas para acceder sin ningún tipo de problemas al abastecimiento de agua. La humanidad ha avanzado industrial, tecnológica y socialmente, pero no ha logrado que cualquier persona pueda beber agua potable cuando se le antoje. No cabe más que sorprenderse (o indignarse). En algunos lugares del mundo, es más fácil adquirir un móvil que un vaso de agua fresca y potable.

Y la situación, por desgracia, no parece que vaya a mejorar. De hecho, parece que irá empeorando a lo largo de los años y cada vez serán más los habitantes que no dispongan de este recurso vital. El cambio climático y la contaminación no dejan lugar al optimismo.

Además, durante el pasado, los países ricos han construido embalses para reservar el agua, principalmente, para el consumo humano. Esto ha supuesto que la tierra tiene un déficit de agua y la desertificación crece en muchos países, entre otros, todos los de la zona de la Europa mediterránea. Los responsables del estudio, por tanto, aconsejan que los países que ahora se encuentran en vías de desarrollo que no usen esas mismas políticas si no quieren tener que lamentarse dentro de no muchos años. Abogan pues por una gestión del agua que tenga en cuenta, no sólo la necesidad de beber de las personas, sino también la conservación de cuencas fluviales, pantanos y terrenos inundables.