Una impresora escupe celdas solares cada dos segundos
Una mastodóntica impresora de células solares desarrollada por científicos australianos es capaz de producir finas celdas fotovoltaicas a la velocidad del rayo. Sin embargo, aunque el avance abre la puerta a una mayor accesibilidad a las fuentes de energía renovable, todavía hay que mejorar el invento.

Los dos puntos principales que ha de mejorar este método basado en la impresión de tintas semiconductoras sobre materiales flexibles, hay que reconocerlo, son la rentabilidad de la impresora en sí y la productividad, ambos grandes obstáculos.

Por un lado, el coste de la impresora ronda los 200.000 dólares, una astronómica cifra que la hace inaccesible para la gran mayoría de las empresas, y también se queda muy cortita la eficiencia. En concreto, el rendimiento obtenido por ahora está entre entre un dos y un cinco por ciento de eficiencia energética, y el objetivo es llegar al diez por ciento, el mínimo para que una célula se considere económicamente viable.

Exitosa investigación

Pero no todo son inconvenientes, ni mucho menos. Como es sabido, las células solares modernas de este tipo tienen son más versátiles que los paneles silicio, además de ser todo un logro el tamaño conseguido, con impresiones que ten tan sólo tres años han pasado de sólo 2 centímetros a 30 centímetros de ancho o, lo que es lo mismo, del tamaño de una uña hasta el de una hoja de papel A3.

Una impresora escupe celdas solares cada dos segundos
Actualmente el trabajo está orientado a mejorar los problemas señalados, intentando aumentar la productividad o conversión de energía solar en electricidad y también fabricar una impresora más asequible. Asímismo, mientras se logra esto segundo, se realizan impresiones por encargo para satisfacer la demanda de empresas interesadas en conseguir este material.

El uso previsto para estas células, creadas gracias a un proyecto científico del Consorcio de Células Solares Orgánicas del Estado de Victoria (Vicosc), será muy amplio. Podrá utilizarse, por ejemplo, en los tejados, superficies de vidrio, o incluso en dispositivos personales como los teléfonos móviles, las tablets o los ordenadores portátiles.