Investigadores del CSIC, junto con la Universidad de Neuchatel (Suiza), han descubierto que la pulpa de la manzana es un gran almacenador de energía muy barato y sencillo. Además de almacenarla, es capaz de transmitirla rápidamente, conviertiéndose así en un supercondensador.

Una manzana es capaz de almacenar energía

¿Cómo es posible?

La pulpa de la manzana se seca y pasa a utilizarse para elaborar carbones activados que en teoría tendrían un funcionamiento infinito. Gracias a esos carbones activados, se elaboran supercondensadores que se podrían utilizar para casos tan cotidianos como evitar los apagones, almacenar la energía creada por los molinos eólicos, arrancar, acelerar y frenar con coches eléctricos o evitar la pérdida de información en un ordenador al apagarse repentinamente.

El invento fue, según comentaba Teresa Centeno, fruto de la casualidad. En Asturias se utiliza mucho la manzana para elaborar sidra. Con los residuos, se les ocurrió que podrían utilizarlos para elaborar un carbón que sería utilizado como supercondensador. Dicho y hecho.