Una máquina que saca petróleo de los desechos
A partir de trozos de plástico, en India, Nitin Bondal consigue petróleo. No es ciencia ficción. Es realidad. De momento es una máquina prototipo que convierte basura en petróleo crudo. Se pueden arrojar a la mágica máquina plásticos, deshechos electrónicos, neumáticos viejos y muchos otros residuos.

Bondal asegura que la tecnología tendrá la capacidad de convertir 150 toneladas de desperdicios en 150.000 litros de petróleo crudo cada día. Los beneficios para el medio ambiente pueden ser inmensos. En particular, dos: en primer lugar, se reutilizarían toneladas de desechos retirándolos del medio ambiente, y, en segundo lugar, no se tendría que seguir extrayendo petróleo del interior de la Tierra.

La máquina funciona con lo que se llama un sistema policrack, esto es, un sistema que calienta el material hasta convertirlo en gas, liberando carbono e hidrógeno. Ese gas pasa luego a un catalizador especial que descompone las moléculas para formar gas hidrocarburo y gas petróleo. Cuando se enfría, se convierte en petróleo líquido. En el siguiente vídeo, se explica el método:


Bondal y su socio, Raghuvendra Rao, tienen experiencia en la industria petrolera. Han invertido cinco años en la creación de la compañía Sustainable Technologies & Environmental Projects. Su objetivo es vender crudo en 2013. De momento, la empresa ha recibido inversiones por un valor de 12 millones de dólares.

En la India, hay otros proyectos que tratan de ser rentables económicamente al tiempo que respetan el medio ambiente. De hecho, el país ha invertido 10.300 millones de dólares en desarrollar la energía limpia en 2011, un aumento del 53% respecto al año anterior. Es el mayor índice de crecimiento en tecnologías verdes entre las mayores economías emergentes del mundo.

India es un mercado único para la energía alternativa, ya que el país tiene un déficit energético, altos costes de electricidad y problemas en el sistema tradicional de energía termal.

El futuro puede estar en aplicar tecnologías existentes en soluciones más pequeñas, más descentralizadas y que puedan resultar rentables, como la máquina de Bondal y su socio.