Una plaga de conejos pone en riesgo las viñas de León
En algunas regiones, los depredadores de los conejos son casi inexistentes y éstos se reproducen hasta convertirse en un grave problema. Es lo que está ocurriendo en la provincia española de León, donde la plaga de conejos está poniendo en riesgo los viñedos del Bierzo.

Desde el río Cúa, en Cacabelos, hacia Villafranca, la zona más productiva, donde se concentra el 70% de los viñedos con Denominación de Origen (D.O.) El Bierzo, la cosecha de uvas corre peligro. Este 2012 es el peor año que se recuerda, en palabras del presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de los Vinos del Bierzo, Alfonso Arias.

Según los cálculo de la D.O., los daños se van a multiplicar por diez en comparación con el año pasado. Arias concretó que, en su caso, durante la campaña del 2011, perdió unas trescientas cepas a causa de la plaga, mientras que este año, cuando la brotación de las vides apenas está comenzando, ya ha perdido unas cuatro mil.

El presidente de la D.O. Bierzo solicita la colaboración de todos: viticultores, cazadores y administración, para combatir un problema que surgió en la comarca tan sólo hace cuatro años, pero que ha empeorado con el tiempo. Algunos agricultores se plantean, incluso, sacar sus parcelas de los cotos de caza ante el descontento generalizado con los cazadores. Sin embargo, si nadie caza conejos, la población seguirá creciendo.

Algunos cotos han solicitado a la Junta de Castilla y León medidas especiales, como la utilización de hurones (depredador natural) y redes, ya que el uso de munición en el viñedo puede causar daño a las vides. El año pasado, la plaga de conejos comenzó a hacer estragos cuando quedaba poco para vendimiar. Este año, los pequeños brotes que están surgiendo acaban siendo devorados por los conejos.

Para que las medidas sean efectivas, en todo caso, hay que llevar a cabo una labor de desbroce de los terrenos cercanos a los viñedos y los márgenes de las carreteras. Las zonas llenas de maleza se han convertido en refugio para los animales. Además, con esta labor de desbroce se previenen incendios forestales. Y, para rematar la jugada, se podría usar esa biomasa forestal para producir energía renovable.