Una presa que aumentará el hambre en Etiopía
El río Omo, en Etiopía, es fuente de vida para 100.000 personas. Pero el Gobierno prepara un proyecto que según las últimas evidencias fotográficas, puede acabar con el bajo Omo. Corriente abajo, desde la polémica presa de Gibe III, el cauce del río Omo está siendo desviado hacia un canal de irrigación de reciente construcción. Estos canales sirven para alimentar un proyecto de plantaciones de inversores estatales y privados.

Los canales artificiales son clave para el plan de plantaciones de Etiopía y ya está teniendo un impacto muy negativo en el bajo Omo, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Gobierno ha dado una información mínima sobre el programa de plantaciones, pero un mapa oficial obtenido por la organización Survival International muestra el enorme alcance del proyecto.

Los habitantes de la zona señalan que nunca han visto el río con un caudal tan bajo. Durante la estación seca, normalmente, puedes cruzar a pie, aunque el agua te llega hasta las rodillas. Ahora se puede cruzar sin mojar los pies. La presa de Gibe III, doscientos kilómetros río arriba, interrumpirá el curso natural del río y privará a miles de indígenas de sus tierras agrícolas más valiosas, ya que se pondrá fin a la crecida anual.

La crecida anual del río Omo alimenta la rica biodiversidad de la región y permite a tribus como los bodis, los mursis y los dassanaches alimentar a su ganado y cultivar legumbres y cereales en el limo fértil que se deposita en la orilla.

El año pasado hubo crecida, pero algunos de estos indígenas, como los bodis y los mursis, no pudieron cultivar la tierra debido al proyecto de irrigación. Este año ni siquiera habrá crecida, pues el embalse de la presa comienza a llenarse, y tampoco la habrá en años sucesivos. A la gente se le ha dicho que recibirá ayuda para alimentos como compensación. Pero se le ha robado el futuro.

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