Una tortuga vuelve a nadar gracias a una prótesis inspirada en un avión de combate
Desde siempre, la naturaleza ha sido una gran ayuda para inspirar el diseño de mil y un ingenios. Tanto las plantas como los animales son gérmen de ideas prácticas que, en muchas ocasiones, han cambiado el curso de la historia: del vuelo de las palomas se hizo el primer avion en 1903 y ahora, por ejemplo, el reflejo de la luz en las alas permitirá diseñar innovadoras pantallas en dispositivos móviles…

En esta ocasión, sin embargo, la historia se invierte, y es la biomimética la que da un giro sobre sí misma para ayudar a los animales a sobrevivir. No es la paloma la que inspira el avión, sino éste el que inspira una aleta artificial capaz de devolver la movilidad a Hofesh, una tortuga marina que tiene dos de sus aletas amputadas.

Inspirada en un F-22 Raptor

Hofesh, palabra hebrea que significa libertad, es un nombre hermoso para una tortuga, pero en este caso cobra un significado especialmente emotivo. Bautizarla con este nombre después de ser rescatada en el Mar Mediterráneo, con graves heridas que obligaron a amputar, fue premonitorio.

Una tortuga vuelve a nadar gracias a una prótesis inspirada en un avión de combate
En efecto, en el Sea Turtle Rescue Center de Israel, refugio donde la acogieron, no iban a parar hasta dar con una solución que al menos le devolviera parte de la libertad perdida, es decir, la capacidad para nadar. Y, de hecho, lo han conseguido. Tras varios intentos fallidos, las buenas ideas acabaron llegando de un modo tan atípico como emocionante.

Shlomi Gez, un estudiante de diseño industrial de la Universidad de Hadssah de Jerusalén supo del animal a través de iternet y quiso ayudarla. Diseñó una aleta artificial similar a la aleta dorsal de un pez que resultó ser una prótesis funcional, pero no suficiente.

En su segundo intento, mucho más atrevido, acertó de pleno. Todo funcionó a las mil maravillas con una prótesis compuesta por dos aletas que emula las alas del F-22 Raptor, un avión diseñado por la empresa Lockheed Martin Corp.

Gracias a estas nuevas alas, la tortuga vuelve a dar guerra. Su próxima misión será hacer amistad con Tsurit, una tortuga ciega con la que pronto compartirá piscina. No volverá a la vida silvestre, demasiado arriesgado para ella, pero sí podrá vivir tranquilo. Con suerte, si Tsurit tiene a bien aceptarlo, incluso podrán procrearse y aumentar la problación de las tortugas marinas, al borde de la extinción.