Las urnas funerarias biodegradables ya han llegado al mercado mundial. La empresa alcoyana Limbo las elabora con arena, sal marina y tierra. Están pensados para guardar las cenizas de los difuntos y depositarlas en el campo o en el mar de manera que no causen daño al medio ambiente al descomponerse al poco tiempo. Esta empresa se erige así en la primera a nivel mundial que fabrica estos productos con materiales naturales y biodegradables.

Urnas funerarias biodegradables

Esta iniciativa nació hace dos años entre un grupo de amigos: un estudiante de Humanidades, un diseñador y un funerario. Moisés Díaz, uno de los impulsores, lo explicaba de la siguiente manera:

Decidimos dar la vuelta a los productos funerarios y que fueran accesibles a todo el mundo. La idea era producir recipientes con productos que se descompongan con el paso del tiempo y no dañen el medio ambiente. Hemos necesitado mucho tiempo para sacar el proyecto adelante, pero ahora está teniendo una gran acogida.

Además de las urnas funerarias biodegradables, Limbo comercializa otros productos como un libro de firmas, con un diseño dinámico e ilustrado con fotografías de paisajes de mar y de bosques, con frases de poetas sobreimpresas o memoriales (pequeños cubos de madera con un bote de cristal dentro o joyas de plata con unas cápsulas para guardar las cenizas).