Vacaciones sostenibles
No queda mucho para que la mayoría de la gente comience a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Desplazamientos para conocer lugares nuevos, gente diferente. Pero no por ello debemos olvidar nuestra responsabilidad con el medio ambiente. A continuación se ofrecen algunos consejos para que las vacaciones resulten más sostenibles.

En cuanto al transporte, si es posible, es preferible moverse en tren, el medio de transporte para largas distancias menos contaminante. En España, el 82,8% de los más de 150 millones de viajes en 2009 dentro del país se hicieron en coche. Además, hay opciones interesantes como el Interrail, que permite viajar por Europa a un precio muy asequible, sobre todo, para los jóvenes. En todo caso, si finalmente se decide ir en coche, no es necesario que cada uno de los amigos vaya en su propio coche. Cuantos menos vehículos haya en la carretera, mejor. Además, se puede permitir el descanso de los conductores haciendo turnos. Más ecológico y más seguro.

Otra posibilidad es hacer cicloturismo y combinar conocer nuevos lugares con la práctica de este deporte. Un medio de transporte barato y que permite disfrutar más intensamente de los lugares que se visitan. Ya es un clásico recorrer el Camino de Santiago montado en una bicicleta, disfrutando del paisaje y de la buena comida y bebida que se ofrece a los peregrinos.

Con la elección del lugar de vacaciones ya se puede comenzar a ser sostenible. Es cierto que el turismo es una forma de ayudar a países o regiones a desarrollarse económica y socialmente, pero también puede convertirse en una carga medioambiental para las comunidades locales. China, Francia, Estados Unidos, Italia y España, son los países que más turistas reciben cada año. Y eso tiene un coste ambiental.

El turismo sostenible debe ser compatible con la conservación de los recursos naturales del lugar que se visita. Hay que fomentar el desarrollo local dejando todo como estaba antes de llegar o, si cabe, mejor desde el punto de vista medioambiental. Las generaciones futuras lo agradecerán. Muchos espacios protegidos por su diversidad geográfica o por su fauna y flora son destinos turísticos. Y ojalá lo sean por siglos.

Pero el respeto medioambiental no vale únicamente para el campo y la naturaleza. Las ciudades también deben ser respetadas desde este punto de vista. Si es posible, hay que elegir el tranvía, el metro, caminar o la bici como medios para desplazarse por las ciudades. Ámsterdam y Berlín, por ejemplo, son ciudades perfectas para recorrerlas en bicicleta y cuentas desde hace muchos años con servicios de alquiler.

Consumo local y de comercio justo

A la hora de adquirir el típico detalle para llevar a amigos y familiares, es una buena idea comprar productos típicos de los lugares de destino, pero hay que intentar encontrar productos de comercio justo y, desde luego, locales. Especialmente, si se viaja a los países del sur o en vías de desarrollo. En muchos casos, llevan una marca o sello que asegura que han sido elaborados respetando los principios de igualdad, protección de los derechos humanos y respeto por el medio ambiente. Quizá, a veces, sean algo más caros, pero merece la pena si te aseguras de que nadie está siendo explotado en el proceso de producción y comercialización.

En casos como el café, el cacao y otros, pueden también estar certificados como de agricultura ecológica, sin emplear químicos ni organismos genéticamente modificados. Más sanos y con un respeto absoluto por el medio ambiente.

No hay que olvidarse de reciclar. Si se hace todo el año en casa, ¿por qué no en otro lugar cuando se disfruta de las vacaciones? Eso sí, hay que tener en cuenta que algunos países cambian los colores de los contenedores.

Turismo lento

Un último consejo puede ser probar un nuevo tipo de turismo que aboga por ralentizar el ritmo de vida. Especialmente indicado para los que durante el resto del año sufren un tremendo estrés en las ciudades por su trabajo, disfrutar de los pequeños placeres a baja velocidad es la mejor forma de reponer energías para el resto del año. No es bueno volver más cansado que cuando se comenzaron las vacaciones.

No hay que hacer nada con prisas. Hay que cultivar la paciencia. No planificar, charlar con la gente que uno se cruza en el camino, conocer el medio ambiente y las culturas y tradiciones locales. En muchos lugares del África, los autobuses no tienen horario de salida. Parten cuando se llenan con pasajeros suficientes. Mientras, se charla, se come, se disfruta de la vida…
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