Ser veggie, la nueva tendencia
Ser veggie está de moda. El término está haciendo furor en los platos y en los tentempiés, así como en los cócteles, en los libros de recetas y en los restaurantes. Son los vegetales de siempre, pero dispuestos de tal modo, cocinados y, sobre todo, vistos con ojos nuevos que los hacen brillar y convierten en objeto de deseo culinario.

Consumir demasiada carne o, mejor, empezar a ser conscientes de ello, así como de sus nefastas consecuencias a nivel de salud, ambiental y de sufrimiento animal nos ha llevado a mirar con mejores ojos al reino vegetal.

¿Qué hacer con una triste lechuga, y con unos tomates bien jugosos pero poco sabrosos al lado de un buen bistec? La filosofía veggie, su saber hacer, tiene la respuesta. Su propuesta es rompedora: en lugar de hincharnos a carne, disfrutemos de los vegetales.

Alrededor de un 8 por ciento

Según datos del estudio “The Green Revolution” el 7,8 por ciento de la población adulta en España se considera “veggie” y sus motivaciones son tanto la salud, razones éticas “cruelty-free” o el medio ambiente. En cifras, el 57 por ciento de los vegetarianos lo son por motivos animalistas, un 21 por ciento para mejorar la protección ambiental y un 17 por ciento por motivos de salud.

Ser veggie, la nueva tendencia
De acuerdo con este mismo informe, un 35 por ciento de la población ha decidido reducir su consumo de carne roja, si bien el mercado español está todavía en mantillas. Se observan rasgos de la tendencia veggie a un nivel mucho menor de lo que lo hacen otros países que lideran este movimiento, como son Reino Unido o Alemania.

En la encuesta también se detecta una falta de oferta veggie en el mundo de la restauración, un sector que todavía no se ha adaptado a la demanda existente. Por otra parte, en contra de lo que suele creerse, no se trata de un movimiento urbano, puesto que casi la mitad de los veggies no viven en grandes ciudades.

Veggie vs veganos

Dentro de la gran familia de los veggies conviven muchas tendencias, algunas más ecológicas que otras. Entre ellas, los vegetarianos y el amplio abanico de posibilidades que incluyen, desde los veganos (vegetarianos estrictos) hasta los flexitarianos (comen frutas y las verduras dentro de un enfoque vegetariano pero sin renunciar a la carne), por poner un par de ejemplos bien distintos.

Ser veggie, la nueva tendencia
Por lo tanto, ser veggie no significa necesariamente ser vegano, y por lo tanto en modo alguno son sinónimos. Sin embargo, sí puede afirmarse al contrario, ya que ser vegano entra dentro de la opción veggie, un tipo de alimentación elegida por las “nuevas clases medias”, siempre según el estudio, en la que abundan las mujeres jóvenes y, en cuanto a posición laboral, se incluye a funcionarios con titulación universitaria, empresarios, directivos, mandos intermedios y profesores universitarios.

¿Ser veggie es ecológico?

Como ocurre con tantas otras cosas, en esto de la ecología también hay grados. Comer más verduras es un buen comienzo, al menos a priori, sobre todo cuando supone reducir el consumo de carne, en especial si es roja, puesto que es sinónimo de más emisiones y de uno explotación agrícola insostenible para dicha industria.

En efecto, la superpoblación no es la única razón por la que resulta insostenible el consumo de carne. También hay que tener en cuenta la emisión de gases de efecto invernadero, además de que la carne roja es un “probable” cancerígeno, según manifestó la ONU.

Ser veggie, la nueva tendencia
Por un lado, la agricultura más ecológica y sostenible será siempre un plus a la hora de sumar puntos verdes en la práctica de la opción veggie. No será lo mismo tampoco a nivel de salud alimentarnos con vegetales procedentes de la agricultura bio.

De nuevo, también entre los productos ecológicos influyen las distintas huellas de carbono. No solo a la hora de producir el alimento, sino también sumando posibles envases, transporte y cualquier otro factor que sume o reste.

Fuera de lo ecológico también podemos encontrar diferencias entre agricultura hidropónica y convencional, huertos locales de pequeño tamaño y otros que llevan a cabo los procesos de producción y distribución siguiendo los métodos propios de la agricultura intensiva.

Ser veggie, la nueva tendencia
En suma, lo suyo es tener en cuenta el ciclo de vida de los productos, así como su mayor o menor inocuidad para tomar mejores decisiones de compra o, por qué no, con el fin de lanzarnos a cultivar nuestros propios alimentos practicando la agricultura ecológica.

Solo así será posible llegar a una conclusión válida, tal y como vimos en un anterior post dedicado a la importancia de desarrollar un etiquetado más transparente y completo, que proporcione información valiosa al respecto.

Ser veggie, la nueva tendencia

Crisis ecológica global y posibles soluciones

Las soluciones a problemas apuntados por el consumo de carne van más allá de lo veggie como alternativa a la carne roja y procesada. Otras posibilidades consisten en ir más allá y hacernos veganos, en apostar por otras fuentes de proteína, desde las que nos proporcionan las legumbres, la carne de laboratorio o incluso los insectos hasta concienciarnos sobre la importancia de las tres erres de la ecología.

Sobre todo, en cuestiones alimentarias es importante tirar menos comida, así como reducir el consumo de carne y también los desechos. Y, por supuesto, para poner nuestro granito de arena al tiempo que invertimos en salud, tenemos al alcance de la mano optar por el consumo de más frutas y verduras, idealmente y adquiridas en el mercado local.