Vertido de aluminio en Hungría
Se ha producido en Hungría un vertido de aluminio que ha obligado al Gobierno del país centroeuropeo ha declarar el estado de emergencia en tres condados del oeste del país: los condados de Veszprem, Gyor-Moson-Sopron y Vas. Se han producido, de momento, seis desaparecidos y unos ciento veinte heridos, según las cifras oficiales. Si los vertidos de petróleo se conocen con el nombre de marea negra, en el caso de los vertidos de aluminio se denominan marea roja.

Fue el pasado lunes 4 de octubre cuando se produjo el desastre en la planta de Ajkai Timfoldgyar Zrt, perteneciente a la empresa MAL Zrt. El vertido sobrevino a causa de la rotura de una balsa de lodo de aluminio. Así, una marea de barro rojo, compuesto por el residuo generado por el refinado de bauxita, afectó a tres aldeas. El vertido, que se ha calculado que tiene unos 700.000 metros cúbicos, ha arrastrado automóviles, puentes y viviendas y ha obligado a evacuar a alrededor de cuatrocientos vecinos de la región.

“Hemos echado varias toneladas de yeso en el río Marcal y esperamos contener el fluido tóxico de esta forma”, declaró la portavoz de la Unidad Nacional de Desastres (NDU), Gyorgyi Tottos. “La toxicidad del barro se atenúa por cada kilómetro que se extienda”, añadió la portavoz. Las ambulancias han trasladado a los heridos, ocho graves y uno en estado crítico, a los hospitales de la zona. Muchos de los afectados sufren quemaduras e irritaciones de ojos a causa del plomo y de otros elementos altamente corrosivos.

El aluminio es el tercer elemento más abundante (8%) en la corteza terrestre, sólo superado por el oxígeno (47%) y el silicio (28%), pero se encuentra sólo en la forma de compuestos, combinado con otros metales. Es ampliamente utilizado en muchos tipos de productos. Cuando se une con otros metales tiene una gran conductividad eléctrica. Por esta razón, más del 90% de las líneas de transmisión y distribución eléctrica en Estados Unidos son de aluminio. El aluminio es también un excelente conductor de calor también y es ampliamente utilizado en radiadores de automóviles, bobinas, intercambiadores de calor en las industrias química, petrolera y otras, y muchos tipos de calentadores.

Pero también hay investigaciones que consideran que el cerebro acumula aluminio, independientemente de la vía por la que ingrese en el organismo. Se cree que puede generar pérdida de la memoria, temblores, depresión de la movilidad motora, pérdida de la curiosidad, ataxia y convulsiones generalizadas con estado epiléptico. Por esta razón, es considerado un elemento neurotóxico. En niños pequeños, la neurotoxicidad se manifiesta por regresión de las aptitudes verbales y motoras. Así mismo, numerosos estudios epidemiológicos y experimentales han sugerido una posible conexión entre la neurotoxicidad producida por el aluminio y la enfermedad de Alzheimer. Aunque esta relación todavía no está demostrada completamente.