Vertido de Chevron en el golfo de México
Entre abril y mayo de 2010 se produjo un enorme vertido de petróleo en el golfo de México por una explosión producida en la plataforma Deepwater Horizon. Poco más de un año después, cuando aún no se ha recuperado del todo los ecosistemas de la zona, se ha producido un nuevo escape de crudo. Y volverán a decir que es algo inusual. Y seguirán extrayendo petróleo y volverán a producirse vertidos, escapes, derrames, por una u otra causa. Pero no pasará nada. Porque los magnates del petróleo pueden actuar con total impunidad. Al menos, mientras el mundo necesite petróleo. Así que la única solución es que el petróleo no tenga ningún valor, apostar por otras fuentes de energía.

Esta vez ha sido la petrolera estadounidense Chevron la que ha confirmado que hay una fuga de crudo en un oleoducto ubicado en el golfo de México. De momento, se ha visto obligada a cerrar su red de conductos que pasa frente a la costa de Luisiana.

El derrame procede de una fuga que se ha producido en un oleoducto vertical de 25 centímetros, situado a unos 64 kilómetros de profundidad. Este tipo de oleoductos sirve para transportar el crudo desde el fondo del mar hasta las plataformas de producción.

Además de cerrar la plataforma Main Pass, la petrolera ha decidido cerrar también la plataforma Cypress, a la que esta red de conductos surte la mayor parte del crudo que procesa. Por lo que pueda pasar. Main Pass produce el equivalente a 15.000 barriles de petróleo diarios, aunque también participa en la extracción de gas natural y azufre, según datos del Gobierno de Estados Unidos.

Aparte de la confirmación del desastre medioambiental, la compañía Chevron no ha dado más datos sobre la situación. Como es habitual en estos casos, la información brilla por su ausencia. Simplemente, ha dicho que tiene previsto reanudar sus operaciones en las próximas 24 horas.

La Oficina Federal de Administración, Regulación y Ejecución de Energía en el Océano (BOEMRE) ha señalado encontrarse al tanto de la fuga. Sin embargo, ni la Guardia Costera ni la Oficina del Coordinador de Derrames de Petróleo de Luisiana habían sido informados.