Vertido de petróleo en el golfo de México
Un vertido de crudo causado por una explosión en la plataforma de perforación petrolífera de Deepwater Horizon (en la que murieron once personas), perteneciente a la compañía petrolera BP, está contaminando las aguas del Golfo de México, especialmente el delta del río Misisipi. Mientras BP descarga las culpas sobre Transocean, la compañía que opera en la plataforma petrolífera, ésta culpa a la empresa Halliburton, encargada de los trabajos de cimentación. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha declarado que “se tiene que acabar esto de señalarse unos a otros”. Se calcula que se están vertiendo 5.000 barriles de petróleo al día desde el 22 de abril, lo que sobrepasa la cantidad del Exxon Valdez y lo puede convertir en el peor desastre ecológico del país.

Entre 400 y 600 especies, según la organización ecologista WWF-Adena, podrían estar amenazadas por la marea negra, que está llegando a la costa de Luisiana. La situación es grave para muchas aves acuáticas que pasan la invernada en la zona antes de emigrar. También el atún rojo puede sufrir graves consecuencias pues está volviendo a la región para la temporada de reproducción. La catástrofe puede afectar a la época reproductiva de gambas y ostras, lo que dañaría gravemente la industria del marisco de Estados Unidos, de la que vive gran parte de la población de Alabama, Florida y Misisipi. El impacto sobre la fauna marina puede persistir durante décadas. El secretario estatal de Pesca del Gobierno de EE UU ha prohibido las pescas comercial y deportiva en todo el litoral.

La empresa BP intenta detener el vertido situando en la fisura una pequeña cúpula de contención, después de fracasar en la colocación de una gran campana de metal. También trata de situar un conducto para inyectar cemento y, de este modo, sellar el punto de fuga del vertido. Pero esta operación puede demorarse tres meses.