Vigilancia de parques naturales con aviones sin tripular
El Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (CATEC) está desarrollando una línea de investigación dirigida al uso de aparatos aéreos no tripulados para las tareas de vigilancia ambiental. Las pruebas se realizarán en las cercanías del Parque Natural de Doñana, en el sur de la Península Ibérica.

CATEC ha informado en un comunicado que el proyecto de I+D, ya en marcha, pretende crear y validar sistemas que integren estos vehículos aéreos con redes inalámbricas de sensores en tierra para monitorizar el medio natural.

En esta investigación se probará, por ejemplo, que los sistemas embarcados en los vehículos no tripulados sean capaces de detectar fuentes de contaminación, así como monitorizar, no solamente la flora, sino también la fauna, empleando redes inalámbricas de sensores en tierra integradas con los sistemas de los vehículos aéreos, según ha explicado Aníbal Ollero, director científico de CATEC y catedrático de la Universidad de Sevilla.

La primera vez que se probaron este tipo de aviones no tripulados fue en la Guerra de Vietnam. Los estadounidenses emplearon los Firebee para fotografiar desde el aire las posiciones del Vietcong. Estados Unidos sigue siendo el líder mundial de estos aviones, pero España quiere entrar en el grupo de cabeza. En el ámbito militar y en otros ámbitos, como, en este caso, el medioambiental.

Los aviones, para que resulten efectivos en sus tareas, deben ser capaces de actuar de manera autónoma, determinando trayectorias que le permitan, de forma eficiente, seguir a unos determinados animales o ir a sitios donde hay más densidad contaminante para desplegar allí sensores que permitan aumentar la resolución de las medidas.

Esta fase de experimentación se realizará fundamentalmente en los años 2012 y 2013. El proyecto se inició en octubre de 2010 y se encuentra en la etapa de diseño de los sistemas y de investigación de los métodos para probarlos. Esta investigación forma parte del proyecto europeo PLANET, perteneciente al VII Programa Marco de la Comisión Europea, con un coste de unos 7 millones y una subvención de 4,9 millones.