Whanganui, un río único tras declararse ‘entidad viva’
Una decisión histórica que, a diferencia del agua de los ríos, es mejor no dejar correr. Y es que, en este mundo que tantas sorpresas nos depara, los ríos podrían cambiar su estatus en caso de cundir el ejemplo, y empezar a declararse entidades vivas o vivientes.

Es lo que ha ocurrido, por primera vez en el mundo, con el río Whanganui, cuyo reconocimiento por el Parlamento de Nueva Zelanda como “entidad viva” significa una victoria para las tribus locales.

¿Por qué se le reconoce como entidad viviente?

Considerado sagrado por los maoríes, el Whanganui fue reconocido esta semana por el Parlamento de Nueva Zelanda como una entidad viviente. Una gran victoria para las tribus locales, que luchan por el reconocimiento de sus derechos sobre el río desde 1870.

El Whanganui es el tercer río más largo del país, y ahora también el primero del mundo en recibir reconocimento como personalidad jurídica. En concreto, este miércoles, 15 de marzo, se convirtió en una “personalidad jurídica con todos los derechos y obligaciones en virtud del mismo”, dijo el ministro de Justicia, Chris Finlayson.

Whanganui, un río único tras declararse ‘entidad viva’
Los maoríes lo bautizaron con otro nombre. Para ellos fue y sigue siendo el Te Awa Tupua, y su lucha para el reconocimiento de los derechos del río ahora obtiene resultados, precisamente como respuesta a esta defensa histórica.

“La nueva legislación es un reconocimiento a la conexión espiritual profunda entre tribus y su río ancestral”, apuntó Finlayson. ¿Pero, qué significa exactamente eso en la práctica? Sin restar importancia a lo inmaterial, más allá de la satisfacción que supone su reconocimiento para los defensores de la naturaleza, declararse entidad viva significa un esencial cambio de consideración, de objeto a sujeto.

Un paso de gigante

Es decir, con ello se ha dado un paso enorme de cara a su protección. Ahora, ante la justicia los intereses del río Whanganui, el río más largo navegable del país, serán defendidos por dos representantes humanos. Por un lado, un abogado que representa a la tribu, y otro al gobierno.

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“Sé que algunas personas dicen que es bastante raro darle personalidad jurídica a un un recurso natural, pero no es más extraño que hacerlo con fideicomisos familiares, o empresas o sociedades constituidas”, apunta Finlayson

Más reciclaje

Lograr el reconocimiento de la autoridad de las tribus sobre el río ha sido un largo camino. Durante más de 100 años se ha intentado reducir el impacto ambiental que sufre solicitando el reconocimiento de sus derechos de forma indirecta, a través de su representación a través de los indígenas.

Finalmente, se ha logrado, llenando de sentido la legendaria frase que resume el significado que tiene para ellos, cuando afirman: “Yo soy el río, el río soy yo”. Tal y como explica el gobierno en su página web, “las tribus de Whanganui toman su nombre, su espíritu y su fuerza del gran río”.

Un todo indivisible

Este final feliz para los descendientes de las tribus neozelandesas sobre una parte fundamental de su identidad como pueblo ha tardado en llegar, pero al fin lo ha hecho y las muestras de alegría pudieron verse en el mismo Parlamento el día de la aprobación de la ley.

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Estaban presentes más de dos centenares de indígenas y no faltaron las muestras de alegría, manifestadas con cánticos. Además, ha sido también un triunfo del conservacionismo. Aunque los problemas lógicamente no están resueltos, y este nuevo estatus no garantiza en modo alguno su protección, ahora todo es distinto.

No hay que olvidar que su personalidad jurídica no solo le otorga derechos, sino que también lo hace con respecto a sus obligaciones, que también las tiene. Pero lo más importante, lo que de verdad ha supuesto un antes y un después es, según explica Finlayson, ese reconocimiento de la “conexión profundamente espiritual” entre las tribus locales y su río, una unión intensa y “ancestral” que se traduce en un fuerte instinto de protección hacia él como un todo.

Whanganui, un río único tras declararse ‘entidad viva’
“Esta legislación reconoce la profunda conexión espiritual entre el río Whanganui y su pueblo ancestral”, estableciendo que el río es “un único ser viviente indivisible desde las montañas hasta el mar, incluyendo sus afluentes y todos sus elementos físicos y metafísicos”.

¿Y los derechos de los animales?

Una lucha que inevitablemente nos recuerda la que llevan a cabo los animalista en favor del reconocimiento de los derechos de los animales. Son muchas las iniciativas que buscan convertir a los animales en sujetos de derecho. Lejos de considerarlos una propiedad o seres con sentimientos y derechos, se propone considerarlos “personas no humanas”.

Aunque las causas judiciales que suponen un avance en el reconocimiento de los derechos de los animales son todavía una excepción, también es cierto que representan grandes avances. La sentencia argentina que consideró a la orangutana Sandra “un sujeto no humano titular de derechos fundamentales” acaparó titulares en el mundo entero.

El primate, enjaulada durante más de 20 años en el zoo de Buenos Aires, encontró respaldo en la justicia cuando ésta afirmó que “como un sujeto, su cautiverio y exhibición viola los derechos que ella titulariza, aunque se le alimente y no sea tratada con crueldad”.

Whanganui, un río único tras declararse ‘entidad viva’
También son muchas las asociaciones animalistas que demandan este tipo de reconocimiento a sus respectivos países. El objetivo común de todas ellas es dar la vuelta a la situación, es decir, que dejen de ser considerados meros objetos o, en los mejores casos, con ciertos derechos que no acaban de ser suficientes para salvaguardar un mínimo respeto y bienestar. E incluso su dignidad, si hablamos el idioma de quienes quieren cambiar las cosas.

Uno de ellos es Steven M. Wise, presidente del Nonhuman Rights Project, la organización pionera en este tipo de procesos. “Ser una persona no humana representa que tienes derechos. Existe una división jurídica fundamental entre cosas y personas: nuestro objetivo es derribar el muro que deja a los animales del lado de las cosas, tienen que conseguir ser considerados personas y estar protegidos”, concluye.