Xerojardinería, jardines con menos agua
Las zonas verdes de las ciudades son esenciales para la calidad de vida de sus ciudadanos. Esto lo saben los alcaldes y demás responsables políticos y, por ello, las fomentan. Sobre todo, porque son muy visibles, palpables, fotografiables y eso es algo que les encandila. Además, cumplen funciones como, entre otras, limpiar la atmósfera absorbiendo dióxido de carbono y otros gases o templar la temperatura.

El problema de los jardines urbanos para muchos países a los que no les sobra el agua es el riego que demandan. Además, durante muchos años se ha abusado de plantar césped en los parques y jardines de las ciudades, cuando el césped necesita mucho riego. Según datos de un estudio qeu se elaboró para los parques públicos de la zona de San Francisco, en Estados Unidos, el agua empleada para el riego del césped suponía el 90% del total consumido. Sin embargo, el césped sólo cubría un 40% de la superficie de los parques.

Fue precisamente en aquel país, a principios de los ochenta del siglo pasado, donde se acuñó el término “xerojardinería”. En el estado de Colorado, el Departamento de Aguas de Denver, la Universidad Estatal de Colorado y la Asociación de Paisajistas de Colorado detectaron que, en periodos de sequía, no podían mantener los jardines en condiciones adecuadas. Así que comenzaron a idear jardines públicos que necesitaran menos agua, jardines más “secos” (que es lo que significa “xero” en griego).

El gasto de agua en el cuidado de jardines es algo a tener en cuenta en cualquier ciudad. Otro estudio realizado hace unos años en una localidad de la periferia madrileña concluía que las viviendas con jardín consumían entre 2,5 y 4,5 veces más agua que los pisos y viviendas sin jardín de la misma localidad.

Para crear xerojardines o jardines con bajo consumo de agua se pueden seguir las siguientes pautas:

– Los suelos no deben ser ni arcillosos (pues retienen el agua) ni arenosos (que la filtran rápidamente). Hay que tratar de preparar suelos que retengan y aporten el agua que necesiten las plantas.

– Elegir adecuadamente las especies de plantas, que en el caso de climas secos, serán plantas que no necesiten mucho riego. Muchos árboles y arbustos mediterráneos están adaptados a las sequías. Almeces, olivos o pinos mediterráneos; o arbustos como el durillo, las jaras y jaguarzos y el lentisco o aromáticos como el romero, los tomillos, salvias, el espliego o el cantueso.

– Reducir la superficie dedicada al césped. Además, si se quiere plantar césped, es preferible optar por tipos de plantas que no necesiten tanto riego como las vincas, los carraspiques o hipéricos tapizantes, que harán las mismas funciones que el césped tradicional.

– Cubrir algunas superficies del jardín con piedras, gravas, arenas o cortezas de árboles para reducir las pérdidas de agua por evaporación y para facilitar el control de las malas hierbas. Además, se pueden aprovechar para realizar diseños de jardín. Estos materiales que funcionan como cubiertas naturales del jardín deben reponerse periódicamente, ya que se van degradando con el tiempo. Pero, por otra parte, su descomposición beneficia a la fertilidad del suelo. Por su parte, piedras y grava duran mucho tiempo.

– Regar de forma eficiente. Hay que elegir la técnica adecuada para cada jardín, cada localidad, cada clima y cada estación del año. En los nuevos jardines, hay que diferenciar claramente las zonas que no necesitan tanto riego de las zonas con necesidades moderadas y las que necesitan mucho riego (que deberán ser las menos o inexistentes). Así, agrupando las especies por necesidad de riego se podrá regar adecuadamente. Así mismo, nunca hay que olvidar que regando en las horas de menos calor se pierde menos agua por evaporación.

– Crear zonas de sombra para reducir la pérdida de agua de la vegetación que se ubica bajo su protección. En lugares donde hay mucho viento, que puede traer consecuencias negativas como desecar y erosionar las plantas, se deben crear pantallas con elementos vegetales.

Además del principal objetivo, que es ahorrar agua, la xerojardinería tiene otras ventajas. Una de ellas es que necesita menos mantenimiento: menor necesidad de tareas como cortar el césped, recortar setos o controlar malas hierbas, además de una necesidad menor de productos fitosanitarios.