¿Y si se acaban los fosfatos?
Los fosfatos se usan, entre otras cosas, para producir fertilizantes químicos. Los fosfatos aumentan el rendimiento de las cosechas de la agricultura industrial. En el planeta, la población, desde que acabó la II Guerra Mundial, crece de manera alarmante. Hay más gente que alimentar y la agricultura recurre al fosfato.

Pero el uso de químicos para aumentar el rendimiento de las cosechas no está exento de problemas. Entre otros, el empobrecimiento de los suelos y la contaminación del agua, acuíferos y ríos que, finalmente, transportan los fosfatos hasta los océanos. ¿Qué pasaría si los fosfatos desaparecieran del mundo?

Los fosfatos se producen con un mineral, el fósforo, que, como cualquier elemento químico, se encuentra en el planeta en cantidades limitadas y que se extrae, se procesa y se echa sobre los cultivos. Al final, acaba en ríos y océanos. El fósforo es un elemento esencial para la vida, ya que las células (tanto las animales como las vegetales) lo usan para almacenar energía.

Pero en el caso del ser humano, sirve además para tener alimentos en abundancia. Si el fósforo desapareciera, las cosechas se reducirían enormemente. Y el caso es que la población sigue creciendo y la agricultura industrial cada vez usa más fosfatos. En 2011, se produjeron 198 millones de toneladas de fosfatos. Se calcula que las reservas mundiales llegan a los 67.000 millones de toneladas. Esto son décadas, quizá siglos, sin que se acabe.

¿Y si se acaban los fosfatos?
Además, son baratos. Las plantas absorben buena parte de los fosfatos que echa el ser humano, pero otra buena parte se la lleva la lluvia. Hay, por tanto, un exceso de fertilizantes en los ríos, no sólo de fosfatos, sino también de nitratos. Una de las consecuencias más conocidas es la proliferación de algas, de modo que el agua se vuelve verde y, en ocasiones, dependiendo de la especie de alga, roja.

Pero ahí no acaban las consecuencias del exceso de fosfatos en ríos y océanos. Cuando las algas mueren, se descomponen y sirven de alimento a microbios que se reproducen y absorben oxígeno del agua. Las plantas y los animales marinos, al tener menos oxígeno, mueren.

Punto de inflexión

El ser humano ha usado los fosfatos sin tener en cuenta sus consecuencias (o sin conocerlas). Pero ahora se ha producido un doble cambio. Por una parte, se sabe que no es medioambientalmente beneficioso usar tantos fosfatos. Por otra parte, el precio de los fertilizantes a base de fosfato se ha multiplicado por cinco desde 2007 porque cada vez hay más demanda.

Hay soluciones a este problema. La agricultura moderna puede y debe usar fosfatos con moderación y reciclar lo que no absorben las plantas. De este modo, no sólo se evitaría que aumentara de precio, sino que además se impediría que llegara a ríos y océanos.

Otra posibilidad en la que se está trabajando en los últimos años es recuperar los residuos y reciclar los fosfatos. Países como Suecia y Alemania están investigando en esa línea. También en el Reino Unido hay una empresa llamada Thames Water que está desarrollando un reactor que convierte el lodo de las aguas residuales en fertilizante. Es una fuente sostenible de fósforo. El Reino Unido utiliza 138.000 toneladas de fertilizantes a base de fosfato cada año, todo importado.

Se calcula que se podría recuperar un 20% del fósforo reciclando los fosfatos de los fertilizantes. Como el precio de los fosfatos ha aumentado, el proceso de reciclaje es rentable.

Marruecos, la gran potencia

Una última curiosidad: Marruecos tiene casi tres cuartas partes de las reservas mundiales de fosfato de buena calidad que quedan en el mundo. Es casi un monopolio. En el futuro, Marruecos puede ser un país con una gran importancia geoestratégica, como lo son ahora los países del Golfo debido a que tienen petróleo.

Además de Marruecos, Estados Unidos y China tienen reservas de fósforo. Algunos expertos dicen que se agotarán completamente en cien años. Otros dicen que a mediados de la década de 2030 comenzará a ser escaso y caro.