Ya casi no quedan bosques intactos en el mundo
El hombre ha colonizado el planeta Tierra. Ha tratado los ecosistemas sin respeto, sin pensar que algún día podrían acabarse los recursos. Entre otros, los bosques vírgenes. La organización Greenpeace está elaborando un mapa que trata de ilustrar la pérdida de biodiversidad en el planeta. En este sentido, el futuro de los bosques vírgenes no augura nada bueno.

La actual velocidad de extinción de vida no ha tenido precedentes en la historia de la Tierra. La desaparición de especies animales y vegetales es, aproximadamente, mil veces mayor que en épocas anteriores a la aparición del ser humano, el Atila del planeta que destruye toda vida a su paso.

Iremos a peor. Se prevé que, en 2050, la tasa de destrucción de vida sea 10.000 veces mayor. En el caso de los bosques vírgenes, los que quedan intactos, son sólo un 10% del total de las masas boscosas del planeta.

Este mapa de Greenpeace se ha elaborado con imágenes de alta resolución procedentes de satélite. También se han usado otras técnicas para calcular la vida marina que hay en los océanos. El objetivo es ayudar a los Gobiernos a proteger los ecosistemas. Greenpeace pide que se fijen una serie de espacios protegidos y la financiación necesaria para mantenerlos y gestionarlos.

La sobrepesca

Ya casi no quedan bosques intactos en el mundo
Los océanos necesitan protección inmediata para controlar la sobrepesca, las prospecciones de combustibles fósiles y la contaminación. Los mapas de los bosques revelan el destrozo causado por las talas ilegales y otras prácticas forestales destructivas como la deforestación para la expansión de tierras agrícolas.

Estos mapas son mera información. Ahora es el turno de políticos y empresas, que deben tomar medidas para detener la catástrofe ambiental. Si las especies especies siguen desapareciendo, la supervivencia del propio ser humano estará en peligro.

En concreto, en los océanos se han señalado los hábitats más vulnerables ante una de las prácticas pesqueras más destructivas, la pesca de arrastre de profundidad. Greenpeace pide establecer una red global de reservas marinas en la que quede terminantemente prohibida esta práctica.