Yuca sintética libre de plagas y enfermedades
Se está desarrollando un proyecto para producir una semilla de yuca sintética. La yuca es uno de los cultivos alimenticios más importantes del mundo. Por tanto, se trata de mejorar la producción de este cultivo y beneficiar a miles de pequeños agricultores en África, Asia y América Latina.

El proyecto está liderado por el CIAT (Centro Internacional de Agricultura Tropical) y fue escogido entre 2.700 trabajos que se postularon para conseguir una subvención de la Fundación Bill & Melinda Gates, que apoya la investigación innovadora en salud y desarrollo mundial.

La yuca es la tercera fuente de carbohidratos más importante en África. Es un importante cultivo industrial producido por pequeños agricultores en el sudeste de Asia y un cultivo alimenticio vital en América Latina. Es una raíz muy resistente, capaz de sobrevivir a la sequía y tolerar suelos áridos y degradados y, por tanto, aguantar los rigores del cambio climático. Sin embargo, también es muy vulnerable a las plagas y enfermedades.

Normalmente, se siembran estacas del tallo, lo que facilita que plagas y enfermedades se propaguen de una temporada de cultivo a otra. Con este nuevo proyecto, los científicos del CIAT pretenden sembrar yuca usando semillas sintéticas a partir de plantas limpias y sanas, de modo que se podría romper ese ciclo de plagas y enfermedades.

La producción de semillas sintéticas ya se está utilizando en la industria del pino en Canadá o Escandinavia para producir árboles libres de enfermedades con los que obtener papel, madera y combustible. Estas semillas se cultivan en laboratorio utilizando un tratamiento con hormonas sintéticas. Los embriones son réplicas genéticas exactas de los padres y poseen la capacidad de generar plantas enteras. A éstas se les puede dar luego un recubrimiento protector sintético, que imita un barril de semillas normales, para facilitar su almacenamiento y transporte.

Además, tienen otra ventaja. Es posible que las semillas sintéticas se puedan almacenar durante más de un año, mientras que las estacas solamente duran de uno a dos meses.