Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
Las abejas son el polinizador más importante del planeta, un elemento clave para la supervivencia del ser humano y la preservación del medio ambiente, tal y como lo conocemos.

Sin embargo, desde hace más de una década, las abejas están sufriendo un grave declive que podría hacerlas desaparecer y, entre otros desastres ambientales, su extinción supondría un auténtico drama para la seguridad alimentaria.

No en vano, la tercera parte de nuestros alimentos depende directamente de las abejas, puesto que su polinización hace posible los cultivos. ¿Qué hacer, entonces, cómo evitar su declive? Mientras el mundo debate sobre la cuestión y toma medidas timoratas, a todas luces insuficientes, científicos americanos han encontrado la solución en la robótica.

Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
Si bien una abeja robótica creada por científicos polacos acaba de ser noticia, no es la primera vez que se lleva a cabo un proyecto de este tipo. Veamos en qué consiste tanto la creación de científicos de la Universidad Politécnica de Varsovia, un insecto robótico ya probado, y el proyecto estadounidense que se lleva a cabo desde hace tiempo en la Universidad de Harvard.

RoboBees, inspiradas en la naturaleza

El proyecto de Robert Wood, un ingeniero eléctrico de Harvard, lleva años trabajando en una clase completamente nueva de robots, incluyendo unas diminutas abejas robóticas multifuncionales.

Aunque no se descartan distintos usos, como la exploración espacial o el rescate, su papel estrella a priori sería el de constituir una alternativa para la polinización.

Uno de los tipos en los que está centrado son abejas programables, concebidas como animales de tamaño realmente pequeño, a imagen y semejanza de las abejas reales.

Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
Están hechos con materiales blandos, por lo que carecen del típico aspecto rígido que tienen los robots. Entre otros posibles usos, cuando estén perfeccionadas podrán ayudar a polinizar los cultivos o las áreas naturales.

Recordemos que la importancia de la función polinizadora de la abeja se extiende más allá de la agricultura. Es más, la viabilidad de muchas de las especies tanto cultivadas como naturales dependen de la polinización única y exclusivamente.

Abeja robótica de la Politécnica de Varsovia

Otra de las propuestas viene de la Universidad Politécnica de Varsovia y su presentación ha despertado la atención en los medios. También se pretende ofrecer una solución al problema que supone la caída en picado de la población de las abejas.

No buscan sustituirlas, sino apoyar la función polinizadora, ya que ésta tiene un papel clave en el mantenimiento de ecosistemas. De acuerdo con los resultados de las pruebas realizadas, sus creadores afirman que se realizó la polinización de un modo efectivo.

Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
La prueba definitiva fue la obtención de una primera semilla a través de la polinización artificial, lo cual “demuestra que nuestro robot puede hacer casi lo mismo que las abejas reales”, explica Rafael Dalewki, líder de la investigación.

Además de ayudar a los insectos a realizar dicha tarea se consigue mediante una programación de estas pequeñas obras de arte, nanotecnología de vanguardia que consigue dirigir a los robots a las zonas donde sea conveniente.

Dirigir a dichas zonas a los robots y, por otro lado, primar las flores que convenga. Unos lo hacen volando y otros son terrestres, tras cuyo trabajo vuelven a su origen, donde se recargan de energía para volver al ataque cuando sea necesario.

Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
Otros de sus usos, según Dalewki, permite llevar a cabo una “agricultura de precisión” utilizándolas, por ejemplo, como “dosificadores inteligentes” de abonos o pesticidas. En dos años estarán listas para su comercialización, si todo va según lo previsto.

Puestos a imaginar, por qué no, también podrían hacer un gran trabajo con los campos orgánicos, sencillamente optando por fertilizantes o pesticidas bio, con lo que sería un apoyo para proteger a las abejas reales. Entonces sí, su funcionalidad sería enteramente ecológica, siempre y cuando no se nos olvide salvar a éstas.

Greenpeace rechaza la idea

¿Pero, es buena idea? En una situación extrema, quizá lo fuera, pero Greenpeace pone el foco en un aspecto distinto: la relación entre el ser humano y la naturaleza debe estar por encima de este tipo de propuestas.

En otras palabras, las soluciones deben venir de otra parte. No llevarnos a un mundo cada vez más hostil a la vida, sino todo lo contrario. Por lo tanto, el principio de la solución exige otro planteamiento, a juicio de la organización.

El uso de robots, advierte, no es sino un mal parche que nos lleva a un punto de no retorno, planteando serias cuestiones éticas relacionadas con la relación entre el hombre y la naturaleza. Una vez planteada esta pregunta ya solo queda buscar una respuesta y actuar conforme a ella.

Abejas robóticas polinizadoras: ¿realmente son una buena idea?
La respuesta debería ser, idealmente, una negativa al modelo actual de agricultura que emplea de forma intensiva los pesticidas, principales enemigos de las abejas. De nuevo, la solución es una vuelta a la naturaleza, a lo ecológico, a lo natural y no invasivo.

El resto es lograrlo en un mundo en el que este tipo de planteamientos no se plantean a nivel global, único modo de cambiar las cosas de forma real. Sea como fuere, no olvidemos que si la abeja desaparece, nosotros lo haremos con ella. No será inmediato, pero casi.

Einstein afirmó que si ello sucediera, el ser humano no viviría más de cuatro años. Una idea o advertencia, según se mire, muy simple. Una verdad aplastante que solo deja una salida. El mundo está sentenciado sin la abeja, y de nosotros depende que siga revoloteando.