Los abejorros, al límite por el cambio climático
El declive de los abejorros, primos hermanos de las abejas, preocupa a los científicos. Sus enemigos no son solo los pesticidas o el uso del suelo, sino también el cambio climático. Su territorio se está reduciendo y su futuro es cada vez más negro, según un nuevo estudio publicado en el último número de la revista Science.

Por unas y otras razones, el ser humano está poniéndolos contra las cuerdas, y sin su labor polinizadora la seguridad alimentaria global estará en peligro ya que, junto con las abejas, desempeñan un papel clave en la agricultura.

Sin salida

Frente a la disminución de las poblaciones de abejas, la del abejorro está siendo una muerte silenciosa, y los científicos nos advierten que de no reaccionar para detenerlas, a medio y largo plazo supondrá también la nuestra.

Sin ellos, sencillamente, no habría reproducción vegetal en infinidad de especies y la producción de alimentos peligraría gravemente. Su hábitat está menguando a pasos agigantados a consecuencia del calentamiento global y, según constata el estudio, no tienen capacidad de reacción.

Los abejorros, al límite por el cambio climático
A diferencia de las mariposas, por ejemplo, que sí migran a zonas más frías huyendo del calentamiento global, los abejorros no pueden hacerlo por falta de fuentes de alimento, es decir, las plantas a las que polinizan.

Una migración asistida para salvarlos

Puesto que no se toman medidas serias para frenar el avance del cambio climático, los científicos responsables del estudio proponen una especie de migración asistida, una solución que, a medida que el calentamiento global avanza, cada vez gana más apoyo entre la comunidad científica.

Se trataría, en suma, de mover las poblaciones de abejorros a zonas más frías, donde además tengan acceso a fuentes de alimentos. De no tomarse medidas, el declive de los abejorros podría suponer “un incremento de los precios de los alimentos y otros problemas”. Si, además, unimos a su disminución el dramático declive de las abejas el problema cobra unas dimensiones planetarias, pues “los polinizadores son vitales para la seguridad alimentaria y la economía de todo el mundo”, concluye.