Activistas dicen no a un cementerio nuclear en Villar de Cañas
Mucho están teniendo que luchar activistas y ciudadanía para impedir que Villar de Cañas, en Cuenca, acabe convirtiéndose en sinónimo de cementerio nuclear, y pese a haber ganado la primera batalla, todavía es una incógnita si van a conseguirlo.

Por lo pronto, se retrasa la construcción del que será, al margen de su ubicación, el cementerio nuclear español, un gigantesco almacén que albergará todos los residuos nucleares de alta radioactividad generados en España, denominado técnicamente Almacén Temporal Centralizado (ATC).

¿Para cuándo el desmantelamiento nuclear?

Aunque sus obras deberían haberse licitado ya, el Gobierno central está a la espera de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dé luz verde sobre la idoneidad de los terrenos, aunque informes independientes ya lo han desaconsejado, además de un segundo informe sobre las condiciones de seguridad de la instalación.

Este parón se interpreta de muy distinta manera por activistas e instituciones. Lo que para unos es “un pequeño logro” y, a su vez, una clara prueba de que construirlo en Villar de Cañas es un error, para las segundas simplemente es parte del procedimiento normal, y tienen muy claro que el proyecto, que supondrá una inversión de 800 millones de euros, va a seguir adelante.

Activistas dicen no a un cementerio nuclear en Villar de Cañas
La Plataforma Contra el Cementerio Nuclear en Cuenca pide calma y sensatez. Son contrarios a lanzarse a hacer proyectos tan arriesgados a contrarreloj, por simple “calendario electoral”, y sobre todo demandan que el primer paso sea establecer un calendario de cierre de las nucleares.

Por su parte, el Colegio Oficial de Geólogos ha pedido al gobierno que realice los pertinentes estudios geológicos y geotécnicos antes de tomar ninguna decisión. Sea ésta la que fuere, la Plataforma tiene toda su esperanza puesta en el recurso que ha interpuesto ante el Tribunal Constitucional para que se pare definitvamente el proyecto. Eso, o que se les echen encima las elecciones y todo (menos la radioactividad) quede en el aire.