Un 13,5 por ciento de las rayas, tiburones y quimeras del Caribe, Norte y Centroamérica se encuentran gravemente amenazadas, según el nuevo informe sobre estado de los escualos realizado por un grupo de expertos con el que se ha actualizado la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Concretamente, una veintena de especies de tiburones y nueve de rayas de la región sufren un “elevado riesgo de extinción”, según consta en la UICN. Por su parte, también están en peligro buena parte de las quimeras, también conocidas como tiburones fantasmas, unos peces con esqueleto cartilaginoso que actualmente se agrupan en tan sólo 47 especies.

Los resultados del informe son terribles para las especies que andan en la cuerda floja y también para la biodiversidad marina en general, si bien es precisamente este pesimismo es que el Grupo de Especialistas de Tiburones (Shark Specialist Group), autores del trabajo, esperan hacer servir para que se tomen medidas al respecto.

Así, el informe se presenta como una buena razón de peso para no demorar la actuación política por parte de los países con jurisdicción en las aguas donde habitan estos animales. Unas medidas que, de aplicarse, tendrían que proteger a estas especies más vulnerables con actuaciones que supondrían hacer cumplir la ley vigente (cumplimiento de políticas pesqueras) y también la aprobación de regulaciones que limitaran las capturas. Recordemos aquí cómo Oceana animaba a los europeos a proteger a sus rayas y tiburones.

La Raya eléctrica del Caribe (Narcine bancroftii), la Raya de diente largo (Pristis perotteti) y la Raya de diente pequeño (Pristis pectinata) y el Tiburón nariz de daga (Isogomphodon oxyrhynchus) son las especies que la UICN sitúa en peligro crítico de extinción. Además, las rayas son las más amenazadas de entre los peces condrictios (cartilaginosos), que están en extinción a razón de uno de cada cuatro.