Algunos cangrejos que habitan las profundidades del mar distinguen los colores
Hay especies marinas que distinguen los colores a pesar de no haber luz solar en su entorno, lo que no es ningún milagro, sino, simplemente, la demostración de cuánto nos queda por conocer de la naturaleza, en particular, del fondo de los mares.

La cuestión viene al caso por unos cangrejos que habitan las profundidades del océano y pueden distinguir los colores en un hábitat situado a mil metros bajo la superficie del mar, afirma un nuevo estudio.

Científicos de la Universidad de Duke y de la Universidad Nova Southeastern, ambas estadounidenses, estudiaron la reacción de varias especies de crustáceos ante la luz. Sorprendentemente, descubrieron que estos cangrejos capturados en las costas de las Bahamas podían detectar la presencia de especies bioluminiscentes, demostrando que distinguían el azul y la luz ultravioleta.

Este hallazgo emocionó a los investigadores, que quedaron fascinados al hallar animales que podían “percibir la luz ultravioleta en uno de los sitios con menos luz ultravioleta del planeta”, apunta Sonke Johnsen, director del estudio.

Distinguir los colores tiene una función clara, pues la habilidad se utiliza para descartar los corales verdes, que son tóxicos. Por lo tanto, para estos cangrejos es vital distinguir entre colores luminiscentes venenosos y un plancton azul, su fuente de alimentación.

El hallazgo deja abiertas muchas incógnitas, como saber si pueden distinguir su comida mediante códigos de colores, algo que los científicos sospechan. La expedición también intentará averiguar si algunas áreas del lecho marino están cubiertas de materia descompuesta por bacterias bioluminiscentes: “¿No sería increíble que el fondo del océano estuviera cubierto por una especie de alfombra de restos de organismos y materias fecales luminiscentes?”, se pregunta Johnsen.

Es más, si eso fuera así, ello podría explicar el lento movimiento de los ojos de los crustáceos estudiados, pues suelen alimentarse de organismos muertos en descomposición, por lo que su gran sensibilidad podría permitirles detectar luces muy débiles emanadas por estas materias.