Aumenta la caza de gorilas amenazados en un parque natural congoleño
Son los primates vivientes más grandes que existen, pero su tamaño les sirve de bien poco para defender su territorio. Hablamos de los gorilas graueri, que habitan sólo en las selvas del este de la República Democrática del Congo, donde la caza furtiva y el conflicto armado que afronta el país están poniendo en jaque a esta subespecie.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ha incluido desde hace ya unos cuantos años a esta subespecie en su lista roja, en calidad de amenazada. Por lo tanto, no es de ahora que la situación sea crítica para ellos, pero sí se ha vuelto a denunciar su situación por parte de los guardas de su hábitat, el parque Nacional Virunga.

Según relatan los cuidadores de la reserva, la caza furtiva está causando estragos en la cada vez más escasa población de estos primates. Concretamente, todas las alarmas saltaron a raíz de un suceso grave acaecido en los últimos días que dejó a un par de crías huérfanas.

Los guardabosques han puesto el grito en el cielo tras rescatar esta semana dos crías de gorila, cuyos padres debieron haber caído en las redes de los cazadores. Pero este suceso sólo es la gota que colmó el vaso, pues cada vez hay más bajas de gorilas en este parque a consecuencia de la violencia que sufre la zona, tanto por parte de los cazadores como de los combatientes.

Especialmente, ha sido la extracción de recursos naturales en la zona lo que dificulta de forma importante la protección de estos animales, cuya situación hace temer por su misma supervivencia. No en vano, actualmente quedan menos de cuatro mil ejemplares de gorilas graueri, en comparación a los más de quince mil que había en 1995.