Bali en peligro por el turismo de masas
Durante años, Bali ha sido considerada la perla de las Islas Sunda, un paraíso terrenal que ofrece paisajes tropicales, playas de arena blanca, la belleza de templos hindúes y unos habitantes que tienen una ganada reputación de ser amables y tolerantes. En una palabra, lo que busca la mayoría de turistas.

Pero este idílico lugar puede verse perjudicado por el turismo de masas. Bali tiene una población de 3,5 millones de personas, y la llegada masiva de turistas y el consumo desenfrenado de los recursos puede llevar al país a un colapso ambiental. Es necesario desarrollar un turismo sostenible.

A partir de la década de los setenta del siglo XX, Bali se convirtió en un destino turístico, pero no muy masivo: era turismo cultural. Ahora se produce un turismo de masas que es un problema para el medio ambiente del país.

Cientos de hoteles consumen gran parte de las reservas de agua dulce. Cada una de las habitaciones de los hoteles de cuatro estrellas, por ejemplo, consumen 300 litros de agua por día. De seguir así, para 2015, Bali podría sufrir una terrible crisis de agua potable.

Más de un millón de visitantes llegaron a Bali en 2001. En 2011, el número se turistas se ha duplicado. Cada año, 700 hectáreas de tierra se usan para levantar hoteles, viviendas de lujo para extranjeros ricos o carreteras para mejorar las conexiones de la isla. Cada día, unos 13.000 metros cúbicos de desechos se arrojan a los contenedores públicos. Sólo la mitad de esta basura se recicla. Hay un 13% más de coches cada año y el tráfico aumenta provocando atascos masivos.

En un intento de mitigar los efectos negativos del turismo de masas, las autoridades han introducido legislación ambiental. Una de sus disposiciones establece la obligatoriedad para los balnearios para que se ubiquen a, como mínimo, 150 metros de las playas. Tampoco podrá haber hoteles dentro de 5 kilómetros a la redonda de los templos hindúes.

Sin embargo, la organización política de Bali no ayuda en la tarea. Son 17.000 islas con una población de 240 millones y su sistema de gobierno descentralizado otorga mucho poder a las autoridades locales. Los bupati (análogo a un alcalde en Bali) no están a favor de la nueva ley. Hay intereses financieros y los políticos locales se alían con los promotores inmobiliarios (¿no os recuerda a otros países?) y tratan de evitar que la ley se cumpla.

Líderes locales contra la legislación ambiental

Los líderes locales no tienen una perspectiva a largo plazo. Quieren conseguir beneficios rápidos de las inversiones y el turismo de alto nivel económico. Pero, cuando el desarrollo (no sostenible) alcance un cierto nivel, los visitantes ya no encontrarán lo que van a buscar a Bali y el país no será un destino atractivo.

En enero de 2011, el gobernador de Bali, Made Mangku Pastika, prohibió nuevas construcciones en zonas muy desarrolladas y advirtió que Bali estaba en peligro de convertirse en una tierra estéril llena de hormigón. Los inversores, claro, se quejan y tratan de saltarse las normas.

El turismo que recibe Bali es debido a la atracción de su cultura. Así, si el turismo de masas se desarrolla y amenaza la cultura balinesa, el atractivo específico se perderá, como señala Ida Bagus Ngurah Wijaya, jefe de la oficina de turismo de Bali y dueño de un hotel en Sanur, un destino principal.

Hemos utilizado la cultura como mercancía, afirma el poeta y director de teatro Ketut Yuliarsa, natural de Ubud. Los balineses están profundamente apegados a su religión y su cultura, pasan mucho tiempo en los templos y respetan los rituales. El turismo de masas perturba tales prácticas. La diversidad de las culturas locales y el carácter específico de ciertos ritos están armonizados.

Pero, por otro lado, la gente está en mejor situación, los niveles de vida han mejorado debido al dinero que traen los turistas. Los balineses son conscientes de los cambios que están ocurriendo. Tendrán que elegir entre conseguir más dinero de forma rápida o apostar por un crecimiento menor pero sostenible en el tiempo.