Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
La tecnología ofrece muchas posibilidades a la hora de plantear distintas alternativas al plástico convencional. Si bien son más respetuosas con el medio ambiente que aquel, algunos tipos de plástico pretendidamente ecológico en realidad no lo es tanto.

En este post ponemos el zoom en el plástico oxo biodegradable, un nombre que, así en un primer momento, suena realmente bien desde un enfoque verde, pero conocer sus características es lo mismo que recibir un cubo de agua fría.

Si bien los plásticos en general son de gran utilidad para mil y un usos, cuando se convierten en desperdicio plantean un serio problema ambiental, sin contar con su huella ecológica a la hora de su fabricación, obviamente.

Para poder resolver el problema ambiental se puede recurrir a dos soluciones: por un lado, se añaden catalizadores químicos a los plásticos de siempre, como ocurre con las bolsas oxo biodegradables, y por otro se pueden crear plásticos a partir de sustancias que de por sí son susceptibles de degradación biológica.

¿Qué es el plástico oxo biodegradable?

Los plásticos oxo degradables, en efecto, son plásticos habituales, fabricados con materiales como el polietileno, el poliestireno o, por ejemplo, el tereftalato de polietileno, también conocido como PET, a los que se le añaden aditivos.

Esa adición de aditivos consigue romper la estructura química del plástico y, con ello, permiten su degradación cuando es expuesto a la luz, el calor o el esfuerzo.

Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
Una degradación que se inicia gracias al oxígeno, y a la que también contribuye los aspectos mencionados para su aceleración. Una tecnología que está teniendo una aplicación importante, adoptando formas muy distintas puesto que solo supone un pequeño aumento de coste, como bolsas de supermercado, espumas o, películas retráctiles o termo encogibles.

Ventajas e inconvenientes

Si se dan las condiciones adecuadas, por lo tanto, son plásticos ventajosos a nivel ambiental, puesto que en unos meses o varios años pueden degradarse, en comparación con los cientos de años necesarios para los plásticos convencionales.

Para su degradación, una vez iniciado el proceso y reducida su estructura molecular como primer paso, intervendrán las bacterias y hongos, momento idóneo para que los microorganismos tengan acceso al carbono y al hidrogeno.

Es decir, la materia deja de ser propiamente plástico y se convierte en alimento para los microorganismos, un proceso que acaba cuando el material se degrada en agua, CO2 y una pequeña cantidad de biomasa.

La degradación de los plásticos puede ser segura (no deja restos de polímeros derivados del petróleo) y rápida, pero hay que tener en cuenta que lo hace transformándolos en biomasa, H2O y CO2, con lo que contribuyen a la emisión de gases de efecto invernadero.

Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
Es decir, por un lado, si no se cumplen ciertas condiciones, los plásticos tradicionales que incluyen algún catalizador químico no se produce la degradación o, si se inició, ésta no se lleva a cabo de forma eficiente.

Las condiciones más importantes incluyen la presencia de oxígeno, el esfuerzo físico, una temperatura mayor de 60 grados centígrados y la acción de luz ultravioleta. Frente a los plásticos de origen natural estos tienen el gran inconveniente de requerir condiciones de degradación física previa para dar inicio a la acción enzimática.

Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
Los plásticos oxo degradables solo se oxidan cuando entra en contacto con el oxígeno, con lo que en pilas de desechos pueden perder ese contacto con el oxígeno, dificultando o impidiendo su degradación.

Bolsas penalizadas con un mayor precio

Desde el 1 de enero del 2018, un real de decreto que está preparándose para trasponer una directiva europea prohibirá las bolsas de plástico gratuitas en los comercios españoles.

En concreto, habrá que pagar por ellas una cantidad que variará en función de su grosor y de su material, con un precio que oscilará entre los 5 y los 30 céntimos. Entre las distintas variantes contempladas, las bolsas oxo degradables tendrán un precio de 30 céntimos, el más alto, precisamente por su perfil poco eco amigable.

Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
Por su parte, las bolsas compostables serán las más económicas, fundamentalmente debido a que su rápida biodegradación las hace más ecológicas, si bien el precio también depende de otros factores, como hemos apuntado.

Posibles alternativas

Las bolsas producidas con materiales biológicos como es el plástico de fécula de patata, pongamos por caso, son compostables y constituyen una alternativa ecológica, además de aquellas producidas con papel reciclado y, cómo no, a su vez reciclable.

Las bolsas de tela son otra interesante opción por su durabilidad, capacidad y resistencia, siempre que sepamos mantenerlas de forma adecuada para prolongar su vida útil y

Igualmente, podría llegar al mercado un plástico con las mismas ventajas del plástico oxo biodegradable y sin el inconveniente ambiental que supone el hecho de que se degrade en contacto con el oxígeno.

De hecho investigadores mexicanos están buscando el modo de lograr la biodegradación del plástico de forma anaeróbica, es decir, sin que sea necesario el oxígeno para que se descomponga. De este modo, evitarían tanto los problemas asociados al plástico convencional como los que cabe atribuir al plástico oxo biodegradable.

Tal es el fin de una iniciativa de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), en la que trabajan científicos para el logro de la biodegradación de plásticos de forma anaerobia utilizando compuestos orgánicos como principal materia prima.

Bolsas ecológicas oxo degradables, un problema ambiental
Su propuesta se basa, explicado brevemente, en la transformación de la materia orgánica mediante el uso de nanopartículas, con el fin de que la biodegradación sea más rápida.

El proyecto, titulado “Diseño, desarrollo y aplicación de aditivo orgánico, promotor de la biodegradación anaerobia en plásticos”, pretende buscar la aceleración de su degradación tras finalizar su vida útil.

Al usarse compuestos orgánicos y tener un bajo impacto ambiental, al menos a priori hace una gran diferencia con respecto al tipo biodegradable mediante oxidación. Según sus creadores, además se plantea para constituir una alternativa competitiva a los plásticos existentes.

Para lograr su viabilidad se busca un precio asequible, durabililidad, diseño práctico y versátil, para satisfacer las necesidades de la industria del plástico. Igualmente, tras su uso, podría acabar perfectamente en los vertederos de basura para su descomposición.