Boom de la economía colaborativa en China
Cuando China adopta una nueva tendencia, los resultados adquieren otra escala. Tratarse de una población tan numerosa, el país con más habitantes del planeta, tiene que marcar un antes y un después, sobre todo cuando además se trata de una cuestión relacionada con la economía. Habida cuenta, además, de que se trata de una economía emergente, que está convirtiéndose en una potencia económica de primer orden.

Otra cosa es el poder adquisitivo de la población, pero de un modo general puede afirmarse que su capacidad de consumo no deja de aumentar, al tiempo que siguen existiendo grandes grupos marginales. Por otra parte, ser el país más poblado y haberse convertido en la fábrica del mundo también significa contaminar de lo lindo, como es bien sabido. Lo cual se traduce en urbes irrespirables y en un entorno degradado a nivel local y también global, pues China es uno de los principales países emisores de gases de efecto invernadero.

Dentro de este contexto, la moda de la economía colaborativa, también llamada consumo colaborativo, está echando raíces en el país. Aunque se trata de un modelo que está abriéndose paso en el mundo, conviviendo con la economía liberal que reina en las relaciones internacionales, en China ha experimentado un avance especialmente fuerte.

Qué es la economía colaborativa

Definir de forma teórica el consumo colaborativo significa hablar de aspectos prácticos relacionados con las personas, las sociedades y también el planeta buscando la sostenibilidad y también el negocio. Es decir, si bien el consumo colaborativo se refiere a los particulares con sus aplicaciones al rojo vivo, siempre listos para sacarles el mayor partido en aras del ahorro y la sostenibilidad, también implica a otros actores.

Boom de la economía colaborativa en China
Porque el trueque y la vida alternativa es también un pastel del que poder sacar un gran partido. En China, son muchas las empresas, sobre todo start ups, que idean maneras de hacer negocio .

Es más, cuando dan con un nicho de mercado jugoso, suelen recibir ofertas no menos suculentas por parte de las multinacionales. Es así como va construyéndose todo un universo empresarial que la fomenta y, al tiempo, se queda con buena parte del pastel. A su vez, ayuda a crear una economía más sostenible.

Boom de la economía colaborativa en China
En China, este fenómeno no solo gana adeptos a raíz de nuevas iniciativas, sino que además se produce un efecto contagio que está haciendo la bola cada vez más gorda. No en vano, los medios de comunicación están haciéndose eco de este boom, que está siendo estudiado por su espectacular progreso.

Un crecimiento explosivo

En concreto, el crecimiento de la economía colaborativa en China está convirtiendo esta opción en una moda que siguen millones de personas. Solo en 2016 se sumar alrededor de 100 millones de personas a esta actividad, que creció un 103 por ciento, teniendo en cuenta distintos sectores, de acuerdo con un informe publicado por el Centro Estatal de Información.

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Este mismo informe también pronostica un futuro favorable, hasta tal punto de que se estima que en 2020 representará el 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), duplicándose para 2025. Un suma y sigue que, de cumplirse, será explosivo.

Es decir, el volumen de transacciones no deja de aumentar y, siempre según este trabajo, durante la próxima década se implicarán sectores distintos en la economía compartida, y tanto pequeñas como medianas empresas. En volumen de transacciones, en 2016 supusieron 464.520 millones de euros (3,45 billones de yuanes), así como la participación de 600 millones de personas, 100 millones más que en 2015.

El trabajo, por último, también concluye que el volumen manejado por los proveedores de servicios también aumentó y aumentaron los puestos de trabajo. En concreto, las plataformas de ahorro compartido crearon 5,85 millones de puestos.

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¿Pero, qué servicios ofrece? A nivel meramente particular, los comportamientos relativos al consumo colaborativo ayudan a crear una cultura que favorece este tipo de empresas. Sin embargo, también debería tenerse en cuenta todo lo que se deja de ingresar a consecuencia de la misma. Aunque el entorno y las economías particulares salen ganando.

Desde bicis o paraguas hasta baterías o balones

Los servicios que ofrecen las numerosas empresas dedicadas a la economía colaborativa abarcan aspectos muy distintos. Son servicios originales, basadas en la cultura de compartir, que se valen de la tecnologización actual, dentro de la actual era digital en la que vivimos.

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Un campo muy amplio, sin duda, en el que la imaginación juega un papel fundamental, si bien al mismo tiempo son sencillas. Por ejemplo, el área de los medios transporte se ha convertido en un terreno abonado para el alquiler por minutos o por horas, ya sea de bicicletas, motos o coches, pongamos por caso.

En este campo, China ha avanzado de forma importante, y precisamente por ello está diversificándose la oferta, aunque todavía hay mucho que hacer al respecto, sobre todo de cara a mejorar la sostenibilidad, la rapidez de las comunicaciones y la salubridad ambiental. Otros sectores más novedosos abarcan proyectos tan sorpredentes como el alquiler de balones de baloncesto, de paraguas o de cargadores de teléfono móvil.

Los paraguas compartidos, la propuesta de la empresa Molisan, están teniendo un gran éxito, sobre todo, por lo cómodos que resultan. La idea es instalar máquinas para alquilar el paraguas, que se desbloquea con un código QR mediante el uso de una app. Al tratarse de un artícule relativamente durable, que además se usa durante un corto periodo de tiempo, sencillamente se alquila por un precio irrisorio, se utiliza y luego se devuelve, quedando listo para el siguiente uso. Además, es estupendo poder contar con un paraguas en cualquier momento, sin necesidad de llevarlo siempre detrás.