Ecología

Flores insólitas y extrañas
La naturaleza nos da tesoros maravillosos e increíblemente bellos. Un ejemplo muy claro de ello son las flores. No se sabe exactamente cuántas flores actuales en el mundo existen, pero las bibliografías más interesadas en el tema aseguran que hay 422.000 plantas que crean flores en algún momento.

Desafortunadamente, muchas de las flores más exóticas e insólitas del mundo se encuentran en estos momentos amenazadas o en peligro de extinción. Por eso, y otros factores, no estamos acostumbrados a verlas tan a menuda como los tulipanes, las rosas o las margaritas.

¿Te animas a conocer algunas de las flores más exóticas y bonitas del mundo? Hemos preparado una lista para acercarte a ellas.

Flor Kadupul: vista y no vista

Es una extraña flor originaria de Sri Lanka, aunque se la ha visto también en territorio australiano. A menudo, se la cataloga como la flor más cara del mundo, debido a que florece tan poco tiempo que muy pocas personas en el mundo la han visto floreciente. Es una flor de muy corta vida, además nocturna, pues sólo abre sus pétalos después de la medianoche y se marchita antes de los primeros rayos del día.

Flores insólitas y extrañas

La Orquídea de oro, belleza dorada

La Orquídea de Oro o Gold Orchid es una de las flores tristemente en peligro de extinción y un nuevo ejemplo del Top 5 de las flores más caras del mundo. Sólo se puede encontrar en la isla de Borneo, ubicada en Malasia. Sus hojas producen una especie de “partículas de oro” que pueden vivir sin estropearse hasta quince años.

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Que es la agroecologia 2
La agroecología es un tipo de agricultura alternativo frente a las prácticas convencionales, por lo general basadas en el despilfarro del agua, los productos químicos y los monocultivos.

La unidad sobre la que trabaja, el agroecosistema, busca la sostenibilidad y la productividad mediante la aplicación del conocimiento ecológico a su diseño y manejo.

Un primer acercamiento

Podemos definir agroecología como la ciencia que busca la aplicación de conceptos y principios ecológicos en esos agroecosistemas para lograr una doble sostenibilidad. Tanto a nivel del cultivo como de las sociedades locales que lo producen.

Stephen Gliessman y Miguel Altieri son dos de los científicos que más aportaciones han hecho al enfoque, muy rico en aportaciones teóricas, pero es a pie de campo donde se ponen en práctica sus propuestas.

Básicamente, los agrosistemas son sistemas agroalimentarios sostenibles que se basan en principios como el reciclaje de nutrientes, la diversidad, las sinergias o la integración. Es decir, el tratamiento del espacio de cultivo como un lugar vivo, que tiene valor como fin en sí mismo.

¿Qué es la agroecología?
El utilitarismo de la agricultura convencional se sustituye por una visión más respetuosa con el entorno, que implica un uso óptimo del agua, la elección de las variedades idóneas según el territorio, la preservación de la biodiversidad, el uso de pesticidas y abonos verdes…
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Un estilo de vida slow, otra manera de ser ecológicos
El estilo de vida lento es un elogio de la lentitud. Un canto a lo sencillo y natural. La maravillosa vuelta al pasado en todo aquello que nos enriquezca a nivel físico y espiritual. Una apuesta, en fin, por un mundo más equilibrado, por un profundo bienestar que engancha.

Es fácil identificar esta descripción con la ecología. Puesto que la filosofía de vida lenta nos ayuda a disfrutar del presente apoyándonos en los modos de vida tradicionales, el resultado es una tranquilidad que se contrapone a una vida rápida. Tan apresurada como lo es la cultura del usar y tirar, del vivir deprisa, de forma irreflexiva, contaminando a diestro y siniestro.

La reflexión rima con la ecología. Una rima a nivel conceptual que que se traduce en una mayor conciencia y concienciación sobre el problema del medio ambiente. O, en lo personal, en un estilo de vida sencillo en el que ser es antónimo de tener.

La “slow life” previene o evita la degradación de nuestro yo y, por extensión, también de todo aquello que nos rodea. Es más, el entorno natural es un escenario propicio. Ese hábitat que necesitamos para llevar una vida más plena y desacelerada.

Un estilo de vida slow, otra manera de ser ecológicosSi no viviendo en plena naturaleza, sí al menos convirtiéndola en un destino deseado y buscado para enterrar las tensiones y los problemas que trae la vida, una carrera de obstáculos que nos pone contra las cuerdas demasiado a menudo.

Combatir esta nos ayuda a tener una vida plena y desacelerada. Solo así el ser humano puede controlar su existencia y, en suma, su vida día a día, minuto a minuto. Sin relojes que valgan…

Soltar el pie del acelerador nos lleva a disfrutar sin acumular. Nada asusta más al fantasma del consumismo que una vida sin prisa, lenta y relajada, que abarca todos los ámbitos de la vida.
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Inteligencia ecológica: Cambiar la mente para salvar el planeta
Desarrollar la inteligencia para abordar de la mejor forma los retos que nos plantean los problemas ambientales es uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad. De nuestra capacidad para lograrlo dependerá en gran medida el sino del planeta y, cómo no, también el futuro del ser humano.

A nivel social se hace necesaria esa inteligencia colectiva, pero también cada persona, consumidor, usuario o ciudadano tiene la responsabilidad de contribuir en su día a día con un estilo de vida más sostenible y, en general, con un planteamiento vital acorde con una conciencia ecológica.

Sin embargo, solo una sociedad orientada a este fin puede crear el caldo de cultivo necesario para que esas actitudes eco-amigables prosperen y, en fin, nazcan de forma natural. No dentro de un mundo hostil, en el que hay que nadar contra corriente, sino dejándonos llevar, participando de esa nueva inteligencia colectiva capaz de hacer la diferencia.

Inteligencia ecológica: Cambiar la mente para salvar el planeta
Inspirará nuestras elecciones individuales y colectivas para el logro de un mundo mejor. Será un modelo válido de sostenibilidad, que nos ayude a llevar una vida que no renuncie a los estándares de calidad pero sí lleve a reflexionar sobre nuevas pautas de consumo.
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¿Por qué la ecología está de moda?
La ecología está de moda. No es una locura colectiva, para qué engañarnos, pero la fiebre por lo verde tiene su tirón, y los expertos afirman que es una moda que ha llegado para quedarse. Como el amor, el gusto por lo verde también está en el aire, tiene una buena aceptación social y la tendencia está creciendo, sin prisa pero sin pausa.

Pero ese Green is in the air tiene mucho de volátil, de superficial, algo por otro lado lógico si tenemos en cuenta que el ecologismo es un movimiento relativamente nuevo, y que todavía tiene mucho que avanzar. Sobre todo, en el contexto en el que nos movemos, esta sociedad nuestra que apuesta con frenesí por el capitalismo salvaje y la globalización, ambos enemigos de la práctica ecológica.

¿Por qué es tendencia?

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y en buena parte esa locura por lo ecológico tiene mucho que ver con el mercado del delicatessen y de la innovación, y no tanto con el núcleo, la verdadera esencia del movimiento ecológico. Se trata, en suma, de una moda que obedece a distintas motivaciones, y muchas de ellas nada tienen que ver con el auténtico sentido de la ecología como opción en favor de la sostenibilidad, la salud del entorno y de las personas. Por lo tanto, tendrían un fuerte compontente ético del que muy a menudo carece.

¿Por qué la ecología está de moda?
Carece de ese sentido genuino tanto por parte de fabricantes o prestadores de servicios como por lo que toca a la otra parte, esos consumidores, usuarios y ciudadanía en general, si bien la casuística es muy variada y el perfil de consumidor ecológico es distinta en unas y otras sociedades.
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¿Qué es el biotopo y por qué es importante?
“Biotopo”, curiosa palabra. Para comprender su significado vamos a hacer un breve recorrido que iniciaremos abriendo el diccionario etimológico, ese que nos orienta sobre el origen de las palabras, y finalizaremos bastante más lejos, justo allí donde la Naturaleza tiene su lugar, ese lugar en el que bulle la vida. O todo lo contrario, allí donde se la destruye.

Porque, tal y como indica la etimología, bio es un prefijo que alude a la vida y topo al lugar, ambos tomados del griego antiguo. Pero vayamos un poquito más allá. Abramos ahora otro diccionario. Como suele hacerse cuando se quiere conocer el significado de cualquier término, lo suyo es buscar su definición en el diccionario.

Breve definición de biotopo

Y a ello vamos. Descubrimos que el diccionario (la RAE, para más señas) define el término “biotopo” como un término biológico, de acepción única, que se refiere al “territorio o espacio vital cuyas condiciones ambientales son las adecuadas para que en él se desarrolle una determinada comunidad de seres vivos.”

¿Qué relación tiene con los ecosistemas?

Un ecosistema, como es sabido, agrupa distintas poblaciones de flora y fauna. Comparten ese lugar y, lógicamente, también los recursos, aunque ese compartir significa luchar por ellos, ya sea enfrentándose de forma directa, ayudándose o, por ejemplo, adaptándose al medio para sacar partido de los recursos para los que hay menos competencia.
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De profesión, agricultor ecológico
La ecología es tendencia, y no se trata de una moda pasajera. La opción de la vida natural ha llegado para quedarse, y las profesiones relacionadas con este nuevo estilo de vida pueden ser una interesante opción laboral. Idealmente, para conjugar compromiso ambiental y forma de vida.

Cuando se dice que lo verde es tendencia no significa solamente que está de moda ser más respetuosos con el entorno y dejar las prácticas de producción más invasivas, que priman la productividad y el beneficio por encima de los tan necesarios valores ambientales. También significa un cambio de paradigma que se traduzca en nuevos puestos de trabajo y en, en suma, en una riqueza económica perfectamente compatible con ese giro ecológico.
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De las 3R a las 4R

Son muchas las veces que hemos hablado en el blog de las 3 “Erres” básicas a adoptar como premisa en nuestro día a día para llevar una vida ecológica. Consiste en gestionar nuestros objetos y desechos pensando en el bienestar del planeta. Si todos adoptáramos este estilo de vida -que se consigue con un esfuerzo mínimo y envuelve múltiples ventajas prácticas- se reduciría considerablemente la cantidad de basura que tanto contamina actualmente al Planeta.

Esta propuesta de las “3R” comenzó de parte de la asociación Greenpace y sugiere minimizar la producción de residuos para intentar cambiar los grandes problemas ecológicos de la sociedad actual. R, de Reducir (no comprar en grandes cantidades, intentar ser responsable con lo que adquirimos). R de Reutilizar (en lugar de deshacernos de aquella ropa u objetos que ya no necesitamos, darlos un nuevo uso que impida que acaben en la basura y, así, evitar además adquirir productos nuevos) y R de Reciclar, (una de las premisas básicas en ecología, separar los desechos por material correctamente y destinarlos a puntos válidos de reciclaje para que puedan ser usados de nuevo).

De las 3R a las 4R

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