Caza controlada del lobo en Asturias
Continúa la disputa en el norte de España entre ganaderos y defensores de los animales. Y parece que, por el momento, los primeros han ganado la primera batalla, ya que la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos del Principado de Asturias, después de realizar un conteo de las poblaciones de lobos y de los daños denunciados, ha propuesto al comité consultivo del Plan de Gestión del Lobo, las actuaciones de control sobre la especie, que se llevarán a cabo hasta finales del próximo año 2013.

Entre las medidas adoptadas, se permitirá cazar un máximo de 66 ejemplares de lobo, repartidos en las siete zonas en las que está dividida la región de Asturias.

El programa ha sido presentado por la directora general de Recursos Naturales, Fina Álvarez. Se mantienen las mismas siete zonas para los controles, delimitadas, si es posible, por los accidentes geográficos naturales: Noroccidental, El Palo-Esva, Suroccidental, Centroccidental, Central, Centroriental y zona de influencia de Picos de Europa.

El control con mayor número de ejemplares que se permitirá hasta finales de 2013 corresponde a la zona El Palo-Esva, con un total de 18 ejemplares de lobo. Le sigue la Centrooccidental, con 16 ejemplares. En ambos casos, se prevé la retirada de dos camadas en cada una de las zonas, con recogida de las crías. En las zonas Central y Centrooriental se permitirá cazar a 9 ejemplares, 8 en la zona suroccidental, 4 en la zona de influencia de Picos y 2 en la zona Noroccidental.

Desde la Administración, se recuerda que se garantizará la conservación de todas las especies, entre ellas, el lobo. Pero, al mismo tiempo, se quiere defender los intereses de los ganaderos. El Gobierno del Principado trata de conciliar las distintas perspectivas sobre la gestión del lobo, buscando un equilibrio.

En los últimos años, se ha producido un incremento de la población de lobo. Al mismo tiempo, también ha habido un crecimiento de los daños ocasionados en la cabaña ganadera. La situación es delicada. En el último año, no se efectuaron controles poblacionales. Además, no todas las indemnizaciones por daños se han pagado.

En relación a los controles realizados entre 2011 y 2012, se han abatido 12 ejemplares de los 47 autorizados. Pero hay que sumar otros 11 ejemplares muertos en otras circunstancias, como venenos, accidentes de tráfico, lazos, etc.

Se calcula que hay entre 30 y 35 grupos familiares dispersos por dos tercios del territorio asturiano.