Chocolate cultivado de forma biodinámica
Como es sabido, el chocolate está en la cuerda floja a consecuencia de una serie de factores que provocan el declive de su producción. En especial, el cambio climático, una amenaza que se concreta en el calentamiento global y el consiguiente aumento de enfermedades parasitarias.

Además, los eventos extremos afectan sobremanera a estos cultivos. A ello hay que sumar el envejecimiento de los cacaotales y los bajos precios para quienes los cultivan. Todo parece confabularse para que el cacao tenga los días contados. E igual suerte pueden correr otros alimentos tan básicos como el café o la harina.

La contribución de la biodinámica

Sin embargo, nada está perdido. Por ahora, al menos, todo intento por mejorar la situación en cuanto a sobreexplotación de los cultivos y de los mismos agricultores puede hacer una gran diferencia.

Un difícil contexto, sin duda, en el que la agricultura biodinámica está demostrando grandes ventajas. Básicamente, se trata de dejar que la naturaleza actúe, con las mínimas interferencias.

Alejados de los métodos de producción masivos, el cultivo del chocolate según los preceptos de la biodinámica también hace frente a los problemas de sequías. Sin fertilizantes ni pesticidas, se aplican mezclas biodinámicas sustentables y quienes los cultivan afirman que el resultado es un chocolate diferente, con un sabor propio y gran cantidad de antioxidantes.

Chocolate cultivado de forma biodinámica
Idealmente, no solo debería pagar mejor a los agricultores locales, sino que también debería pertenecer al comercio justo. Y, cómo no, responder a los criterios de la agricultura orgánica, como hacen numerosas marcas.

Más a largo plazo, la agricultura biodinámica será insuficiente para mejorar las cosas. Si los esfuerzos globales por reducir las emisiones no progresan y además lo hacen dentro del plazo necesario para que el cambio climático no se dispare, este tipo de medidas servirán de bien poco.