El binomio formado entre cine y ecología no es algo nuevo. Desde hace años resulta un tema muy recurrido en las películas de diversos géneros, aunque quizá ha sido en las últimas décadas cuando más esmero ha habido para conseguir esa conciencia colectiva que ayude a solventar las problemáticas derivadas del maltrato a la naturaleza. No en vano, el cine constituye una herramienta de gran poder para divulgar los valores ambientales básicos y crear una responsabilidad ecológica, sin dejar de lado la función de entretener. Es y ha sido desde siempre un valioso vehículo de transmisión de conocimientos y culturas, gracias a imágenes impactantes que muestran espectador de los posibles efectos de comportamientos inadecuados o a fotogramas que ayudan al público a conectar de una manera más profunda con la naturaleza.

Cine y medio ambiente: películas con mucha ecología

Las películas de Tarzán (1959), King Kong (1933) o El Libro de la Selva (1942) ya incluían estos principios. El lenguaje cinematográfico es muy adecuado para propagar el mensaje ecológico, gracias a su contenido emocional y sus posibilidades. Más allá de los meros documentales informativos, está presente en las películas de animación infantiles, en las de amor, comedia, thrillers, aventuras, etcétera.

Existen una gran multitud de títulos. Señalamos algunos que, no sólo han contado con gran éxito en taquilla, sino que hilan el concepto ambiental con otras temáticas.

Algunos filmes son del siglo pasado, como El Oso, de 1988, cuyo osezno huérfano enterneció a todos más allá de las pantallas con su huida constante de unos cazadores que acabaron por comprender el derecho a la vida del animal; sin olvidar el gran debut del actor y director Kevin Costner con Bailando con Lobos, estrenada en 1990, que trata sobre el choque cultural y social entre norteamericanos e indios sioux, en un filme de temática western entre fronteras que logró gran éxito en taquilla.

Cine y medio ambiente: películas con mucha ecología

Especial mención a la defensa selvática de Sean Connery en Los últimos días del Edén (1992), desarrollada en lo más profundo del Amazonas, que de nuevo pone frente a frente la cultura occidental y la de pueblos de la selva. También Memorias de África (1985), cuya la historia gira a través de una plantación de café en Kenia, por entonces colonia británica, y no sólo muestra las riquezas de este rincón africano, sino que enseña la importancia que el entorno natural tiene para el ser humano. Cerca del albor del siglo XXI, el discurso del drama romántico El hombre susurraba a los caballos (1998) refleja un vínculo de cariño muy especial entre el ser humano y el animal, que pasa a ser mucho más que un simple instrumento de desplazamiento o trabajo.

En este cine de conciencia aparece, a principios de siglo, la carismática figura de Erin Brockovich (2000), una madre soltera que investiga las causas de una extraña enfermedad causada por la contaminación del agua potable. Sigue una temática muy repetida (tan recurrida en películas infantiles): personaje humilde que se enfrenta a poderosas multinacionales que perjudican la naturaleza a favor de tus intereses, pero Erin Brockovich lo hace con una visión de la historia muy particular que irrumpió ferozmente en las pantallas y la mantuvo 5 meses seguidos en cartelera.

Cine y medio ambiente: películas con mucha ecología

El siglo XXI se ha caracterizado por una mayor sensibilidad en temas ecológicos y, por tanto, también se han desarrollado grandes obras. La exitosa trilogía de El Señor de los Anillos (2001) proporciona un mensaje ecológico camuflado entre las escenas de fantasía que a tantos cautivó.

Aunque algunas veces criticada, muchos señalan como gran obra cinematográfica con cierto contenido ‘verde’ La Playa (2000), protagonizada por DiCaprio que, en medio de escenas que evocan diversión, decepciones y decadencia, previene sobre las consecuencias de la degradación ambiental.

Cine y medio ambiente: películas con mucha ecología

El Jardinero Fiel (2005), cuyo escenario es también Kenia, denuncia las prácticas farmacéuticas de una organización que se mueve por y para el dinero, sin importarle las vidas ajenas y el daño a la selva. El Día Después de Mañana (2004) pone de manifiesto la preocupante problemática del calentamiento global.

Whale Rider (2002) es otra de las grandes favoritas. Se la ha clasificado como una película didáctica, una de esas en las que se aprende mucho sobre culturas y etnias normalmente desconocidos para un ciudadano occidental. Este filme nos acerca al pueblo maorí, además de tratar temas como ell machismo, el privilegio otorgado al primer hijo, la actitud opresora de algunos padres en culturas antiguas. Un patrón que, con otro disfraz, puede verse también en familias modernas europeas.

Para todos los públicos se encuentra El Planeta Salvaje, una narración donde el ser humano, en vez de ser amo y señor, es sólo una mascota de otros seres. El objetivo es obligar a reflexionar sobre cómo tratamos actualmente a los animales.

Una de las películas que más hablan del contacto con la naturaleza y de sobre hasta qué punto necesitamos lo material para vivir dignamente es Into The Wild. que cuenta la historia de Christopher McCandless, quien decide desvincularse de la sociedad y apostar por fundirse con la naturaleza.

Cine y medio ambiente: películas con mucha ecología

Una película de moda hace unos años fue la futurista Avatar. Una parte de la misma subraya una problemática muy actual: la constante destrucción del equilibrio ecológico.

Si eres un amante del cine y te declaras defensor de la ecología, estas películas, de diferentes temáticas y enfoques, pueden ser una buena opción para pasar una tarde entretenida.