Coches compartidos eléctricos de BMW en San Francisco
Los habitantes de San Francisco están muy concienciados con el tema ambiental y, en general, tratan de implicarse en llevar a cabo acciones para un aire más limpio y un modo de vida más ecológico. Pero es una ciudad en la que, a menudo, llueve. Y a nadie le gusta mojarse. Personas que, la mayor parte de los días deciden ir caminando o en bicicleta, se lo piensan dos veces cuando llueve mucho. La tentación de llevar el coche aparece.

Pero también es verdad que, como muchos no suelen tener coche, no es fácil caer en la tentación del coche. La empresa BMW ha visto una oportunidad de negocio en esta circunstancia y ha decidido ofrecer un servicio, eso sí, que no contamine. Una red para compartir automóvil, que consta de setenta coches en catorce estaciones diferentes, pero que pretende ir ampliando.

La iniciativa ha sido bautizada como DriveNow. Por ejemplo, se pude recoger un coche en el centro de San Francisco para ir al aeropuerto, un viaje de una media hora, por 12 dólares (a lo que hay que sumar el registro: 39 dólares). En un taxi, cuesta entre 40 y 50 dólares. Todo ello, sin contaminar, ya que la flota de este servicio está compuesta por modelos eléctricos BMW ActivE recargables. Ecología y ahorro de dinero al mismo tiempo.

La idea es que muchos habitantes de San Francisco no quieren o no necesitan comprar un coche, ya que lo usan en contadas ocasiones. Sólo lo echan de menos unos pocos días al año.

App para aparcar

Coches compartidos eléctricos de BMW en San Francisco
DriveNow cuenta con otro servicio muy interesante. Se llama ParkNow y permite a los conductores que, gracias a una aplicación para smartphones, reserven y paguen su aparcamiento. El objetivo es reducir el tiempo que se tarda en encontrar aparcamiento.

Todo el sistema, visto en conjunto, es muy beneficioso. En primer lugar, si los usuarios no tienen coche y, además, comparten el del servicio de préstamo, el número de coches circulando por la ciudad se reduce muchísimo. La consultora Frost & Sullivan ha calculado que por cada coche que se suma a un esquema de uso compartido deja de haber diez contaminando en las calles.

Además, como los coches compartidos se usan constantemente, no ocupan una plaza de aparcamiento, con lo que es más fácil encontrar un hueco. Por último, si los conductores encuentran antes aparcamiento, los atascos y la contaminación se reducen.

Según BMW, a ellos también les beneficia como empresa. La idea es que los usuarios pueden probar uno de sus modelos sin tener que comprarlo. Y, quizá, pasado el tiempo, cuando decidan comprar un automóvil, elijan un BMW. Pero que sea eléctrico.