Comercio ilegal de marfil para fabricar objetos religiosos
A menudo, cuando se habla del comercio ilegal de animales como el elefante, el león y otros animales en peligro de extinción, se cargan todas las culpas a la medicina tradicional china. Pero hay otro factor que aumenta la caza ilegal y el contrabando de marfil: la religión. Muchos elefantes están siendo sacrificados en masa en todo el continente africano para satisfacer la demanda de baratijas religiosas, según señala un nuevo informe de investigación publicado en National Geographic.

El informe, investigado y escrito durante tres años, analizó la oferta y la demanda del mercado de marfil de elefante y encontró que grandes cantidades de marfil se están utilizando para hacer objetos religiosos, como representaciones de Jesús en marfil o de santos para los católicos en Filipinas, perlas de oración islámicas para los musulmanes, cruces coptas para los cristianos de Egipto, amuletos y tallas para los budistas en Tailandia y China.

El marfil que se comercia en todo el mundo proviene, en su mayor parte, del mercado negro. Y la población de elefantes continúa disminuyendo: una estimación optimista calcula la masacre en unos 25.000 elefantes sólo en 2011.

El artículo critica las decisiones tomadas por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la organización que establece las políticas que regulan el comercio de productos de vida salvaje, que han facilitado el tráfico de marfil de elefante. Las ventas de marfil aprobadas por CITES han impulsado la demanda de productos de marfil y confundido el marfil legal con el ilegal a menudo.

La Environmental Investigation Agency (EIA), un grupo que hace campaña contra el comercio de marfil de elefante, dice que el artículo, titulado La sangre del marfil, revela la enormidad y la extensión del comercio internacional ilegal de marfil y demuestra que el mecanismo para detener el comercio ilegal llevado a cabo por la CITES es erróneo, insostenible y, en realidad, se ha convertido en un importante impulsor de la caza furtiva y el comercio ilegal internacional de marfil.