Cómo luchar contra Monsanto
Monsanto es una las grandes multinacionales de los transgénicos, una empresa con mucho poder que puede presionar a políticos y agricultores para que sigan sus directrices. ¿Cómo contrarrestar ese poder? ¿Pueden hacer algo los agricultores? ¿Y los consumidores? Sí, cada uno a su manera.

En el caso de los agricultores, la medida es ciertamente radical, pero quizá sea la única posible: quemar los cultivos que han crecido a partir de semillas de la empresa. Porque no son sólo los cultivos en sí, sino que los transgénicos pueden perjudicar a otros campos que se encuentren lo suficientemente cerca.

En Estados Unidos, la mayoría de los campos de soja son ya cepas transgénicas (y los agricultores que se han metido en ese sistema tienen muy difícil salir, aunque lo deseen). Monsanto y otras compañías de transgénicos ahora están colonizando otros países, como México, Chile, Argentina o algunos países europeos.

En Europa la política no es uniforme. En Hungría, está prohibido el ingreso y comercialización de semillas OMG (genéticamente modificadas, como las de Monsanto). Los propios comerciantes deben vigilar que sus semillas no estén contaminadas. Si se encuentran plantas contagiadas se deben destruir. Así, agricultores húngaros descubrieron semillas transgénicas mezcladas con las normales y quemaron mil hectáreas de un cultivo de maíz. Se evita así la contaminación a otros cultivos.

Una aplicación para localizar productos transgénicos

Cómo luchar contra Monsanto
El consumidor también puede hacer algo para contrarrestar el poder de las grandes corporaciones de transgénicos: no comprar ese tipo de productos. Sin embargo, no es fácil, ya que aún no se ha regulado el etiquetado de transgénicos y no se puede saber con certeza si un bote de maíz, por ejemplo, proviene de semillas OMG o no.

Pero una vez más la tecnología llega para ayudar a los consumidores responsables. Una nueva aplicación para smartphones, llamada Buycott, permite a los compradores escanear los códigos de barras de los productos para comprobar si provienen de semillas transgénicas.

La aplicación ha sido diseñada por un programador de 26 años, Iván Pardo, que ha dedicado los últimos 16 meses en el desarrollo de Buycott. Buycott escanea el producto y determina qué compañía lo produce. Después, informa al usuario de datos como si contiene semillas OMG o si el producto está en contradicción con campañas que la persona apoya, como puede ser apoyar los alimentos locales y orgánicos.