Compuestos de cremas solares en los ríos españoles
Los compuestos químicos de las cremas solares y otros cosméticos están contaminando los ríos españoles. Así se desprende de un estudio que ha detectado productos usados para filtrar los rayos ultravioletas y protegerse de los efectos dañinos de la radiación solar, en las aguas del Guadalquivir, el Ebro, el Júcar y el Llobregat.

También se han detectado, en otro estudio, las mismas sustancias en agua del grifo e incluso en el agua mineral embotellada en Barcelona. La concentración detectada de estos productos no es suficiente para causar daño a las personas. Pero es indicativo de una tendencia y, además, sí puede afectar a algunos de los animales que viven en los ríos, impidiendo su reproducción.

Este descubrimiento representa un peligro, fundamentalmente, para la biodiversidad de los ríos, según ha señalado el investigador Damiá Barceló, coordinador de los dos trabajos que se enmarcan del proyecto SCARCE, en el que más de un centenar de investigadores analizarán hasta 2014 los contaminantes en las cuatro cuencas fluviales señaladas. Para que fuera peligroso para un ser humano, tendría que beber 100.000 litros de agua.

El proyecto SCARCE pretende determinar qué impacto tendrá el cambio climático en las cuencas fluviales mediterráneas de la Península Ibérica. Una de las consecuencias será, como se está comprobando, una mayor concentración de productos químicos que las plantas depuradoras que viven en la actualidad no consiguen eliminar. Además, cuanta más seguía haya, mayor será la concentración en los ríos. En el caso concreto de los filtros ultravioletas la relación con el cambio climático es aún mayor, pues su uso aumentará debido al calentamiento. Quizá debamos comenzar a pensar que no es bueno tomar tanto Sol.

En el trabajo se han analizado las concentraciones de once filtros ultravioletas usados en los protectores solares, así como en productos domésticos e industriales como los plaguicidas. Los vertidos de estas sustancias no están regulados por ley, aunque dos de ellos, el 4MBC y el EHMC, están considerados como precandidatos para entrar en la lista de la Unión Europea de productos que deben ser vigilados para proteger el medio ambiente. De hecho, Dinamarca no recomienda el uso de 4MBC en productos para niños debido a sus efectos sobre las hormonas y la reproducción.

Además, algunos estudios han demostrado que estos productos pueden alterar el funcionamiento de las hormonas en peces y roedores, disminuyendo su fertilidad o anulándola por completo.