Convertidos en aparcamiento casi un tercio de los jardines de entrada de los hogares británicos
Un informe publicado por la Fundación RAC (organización británica que estudia cuestiones del automóvil) ha puesto a temblar a los conservacionistas del Reino Unido, pues casi un tercio de los jardines de entrada de los hogares británicos se han transformado en un espacio asfaltado para poder aparcar el coche.

Convertir en asfalto un jardíncito casero y multiplicar esta acción millones de veces es algo así como eliminar millones de pequeños y valiosos ecosistemas para la vida silvestre donde libaban las abejas, cantaban los pajaritos, se escondían los erizos, crecían plantas autóctonas y hasta podía pasearse algún que otro zorrito.

Por lo tanto, esta moda está amenazando seriamente la naturaleza a lo largo y ancho de todo el país, porque de los casi 21 millones de hogares que tienen estos jardines, más o menos 7 millones han dejado de cultivar plantas en ellos. Una tendencia que, para más desgracia, no cesa de crecer.

Además de ser una amenaza para biodiversidad, están agravándose los problemas de aumento de las inundaciones porque los jardines ya no sirven para detener o absorber el agua de lluvia. Por lo tanto, el agua de escorrentía ahora es mayor y las cañerías no pueden absorber el agua como antaño.

Tal y como advierte el informe de la RAC, titulado Perspectivas sobre la política de aparcamiento, estos cambios a pequeña escala en el paisaje estan motivados por el imparable aumento del parque automovilítico, así como una política de aparcamiento que lleva a la gente a hacer estos drásticos cambios.

Otras de las consecuencias de este cambio son el aumento del fenómeno conocido como el efecto isla de calor urbano, que ahora se sufre en los meses estivales con más virulencia a consecuencia de tanto pavimentar.

El varapalo que ha supuesto para la flora, los insectos y otros animales lo explica a la perfección Carlo Laurenzi, director ejecutivo del Fideicomiso de Vida Silvestre de Londres: “Estos jardines frontales son un recurso de gran valor la vida silvestre en cualquier entorno urbano y en los jardines de Londres representan el 24 por ciento de la tierra. Por lo tanto, la eliminación de cada metro cuadrado de árboles, setos o césped es una pérdida no sólo de las plantas involucradas, sino también para la vida silvestre que depende de ellos para alimento y refugio, incluyendo plantas, aves, mamíferos, anfibios y una gran variedad de invertebrados “.