Costa Rica, un país que cuida su medio ambiente y asegura su futuro
Costa Rica es uno de los países más ricos de América, un país con una democracia consolidada que no tienen ejército desde 1948. La riqueza de Costa Rica proviene en buena parte del turismo y éste, a su vez, se debe a la belleza de la naturaleza del territorio. Costa Rica ocupa el quinto lugar a nivel mundial en la clasificación del índice de desempeño ambiental de 2012 y el primer lugar entre los países del continente americano. Costa Rica sabe que le debe mucho al medio ambiente y trata de conservarlo y, aún más, de mejorarlo. Ya en 2007 el Gobierno de Costa Rica anunció planes para convertirse en el primer país del mundo neutral en carbono para 2021.

Uno de las iniciativas que se desarrollan para la protección del medio ambiente en Costa Rica es el Programa de Pago por Servicios Ambientales (PPSA), que comenzó tras la primera Cumbre de Río, en 1992, y como respuesta a la urgente necesidad del país por frenar el deterioro de sus recursos naturales o, en otras palabras, para asegurar un futuro que aglutinara desarrollo económico y calidad de vida.

Han pasado veinte años y los resultados son buenos, tanto para el medio ambiente como para las comunidades que forman parte del programa. Costa Rica expuso los resultados de este Programa de Pago por Servicios Ambientales (PPSA) en la Cumbre Río+20, para que otros países tomen ejemplo.

El modelo se basa en un sistema muy sencillo: las comunidades que se aprovechan de los recursos naturales pagan a los propietarios de bosques y terrenos que hacen posible el mantenimiento del medio natural y garantizan la conservación de recursos como el agua. Es decir, que se incentiva a los propietarios de los terrenos en los que hay recursos para que los conserven, pagándoles por el servicio que hacen a las comunidades que se benefician de esos recursos.

El dinero se recauda mediante tasas en el consumo del agua o del carbón, lo que evita que dichos terrenos se utilicen para otros fines como la construcción de grandes complejos hoteleros o, en general, cualquier actividad o proyecto que dañe el entorno natural.

En este sistema hay que aplaudir especialmente a los dueños de los terrenos, puesto que el aumento del precio del suelo hace que los pagos que reciben por mantener los recursos naturales sean inferiores a lo que podría recibir por vender o arrendar sus terrenos para otros fines. Sin embargo, saben que, a la larga, será mucho más beneficioso para el país y para ellos mismos.

Quien contamina, paga. Y, en Costa Rica, quien cuida la naturaleza, recibe dinero.