Deforestación: causas y soluciones
La deforestación es el proceso por el que se destruye la superficie forestal. El principal agente de la deforestación es el ser humano. Principalmente, por las talas indiscriminadas e ilegales o las quemas para crear nuevas superficies para pasto o para cultivos. También la industria de la minería es responsable de buena parte de la deforestación del planeta.

Talar árboles no es algo perjudicial por sí mismo. Lo grave es la tala sin control, sin una reforestación posterior, sin, en definitiva, una gestión adecuada de los bosques. La deforestación lleva a dañar los ecosistemas, a una pérdida de biodiversidad y a la aridez en el terreno. Además, se evita la fijación de dióxido de carbono (CO2), por lo que se contribuye al cambio climático. Las regiones deforestadas tienden a una erosión del suelo y, finalmente, se convierten en tierras no productivas.

Más importante aún que conocer las causas del proceso, quizá sea saber qué se puede hacer para evitarlo. El primer gran paso para evitar la deforestación, como en cualquier ámbito de vital importancia para el planeta, es llegar a un gran acuerdo global entre los Gobiernos de todo el mundo. Se deben establecer medidas preventivas y, también, reparadoras, del problema.

Pero en el ámbito personal también se pueden llevar a cabo ciertas acciones. No se puede eludir la responsabilidad personal en este problema. Ciertos gestos, por muy insignificantes que parezcan, pueden ayudar a atajar el problema. Por ejemplo, el reciclaje de papel. Un menor consumo de papel obligaría a las empresas productoras a no necesitar tanta materia prima.

Certificados de gestión forestal sostenible

Por otra parte, es esencial mantener limpios bosques y áreas verdes. De este modo, se previenen fuegos ocasionados por cristales, latas de refrescos y otro tipo de desechos.

Por último, hay que mantenerse informados sobre las malas prácticas que lleven a cabo las empresas para boicotear, si es el caso, sus productos. Las grandes superficies de bosques y selvas dependen de un consumo responsable. Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas publican informes sobre el asunto. Además, consumir productos certificados de gestión sostenible de los bosques (como los que impulsan FSC o PEFC) ayuda a conservar los bosques en buen estado.