Denuncia contra la caza de ballenas y delfines de Japón
Detener la caza nipona de ballenas y delfines está siendo difícil, pero hay países que no cejan en su empeño para conseguirlo, como Nueva Zelanda, que hoy anunció que se uniría a una demanda presentada por Australia ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU contra esta práctica del país asiático.

Nueva Zelanda ha tomado la decisión tras concluir que las negociaciones diplomáticas habían fracasado en su intento de parar estas masacres, sobre todo en el Océano Antártico. “El Gobierno seguirá tomando todas las vías posibles para tratar de detener la caza de ballenas de Japón en el Océano Austral, que comprende los océanos Pacífico, el Atlántico y el Índico”, dijo Murray McCully, Ministro de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda.

Sólo Japón, junto con Islandia y Noruega, se lanzan al mar a pescar ballenas, si bien lo presentan como una actividad de investigación científica, saltándose la moratoria que desde 1986 prohibe la caza grandes cetáceos.

Fraude para cazar ballenas

Australia presentó una demanda contra Japón en la CIJ en 2010 argumentando que estaba produciéndose un fraude de ley. Es decir, en ella acusa a Japón de violar la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas utilizando la excusa de los fines de investigación para cazarlas y comerciar con su carne. La decisión se espera a partir de 2013.

Por su parte, el activismo mantiene su cruzada particular contra la caza de ballenas y delfines. Han sido numerosas las ocasiones en las que barcos de ambientalistas han ido al encuentro de los barcos pescadores y se han producido situaciones violentas, que en alguna ocasión incluso se han saldado con el hundimiento de su embarcación. Su mensaje, sin embargo, siempre ha salido a flote y ha encontrado amplia repercusión mediática.