Después de Sandy, lo mejor es usar la bicicleta
Cuando pasa un huracán como Sandy por una ciudad como Nueva York, el caos continúa durante varios días. Las gasolineras se han quedado sin combustible, muchas calles y carreteras están impracticables, algún puente ha podido quedar derrumbado, los autobuses no pueden seguir sus recorridos habituales. En definitiva, hasta que se reparen todos esos desperfectos causados por el desastre natural, lo mejor es no optar por el coche como medio de transporte.

El propio alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, lo aconsejó: según había quedado la ciudad de Nueva York después del huracán Sandy, lo mejor sería coger la bicicleta. Muchos ciudadanos, bien es cierto que obligados por las circunstancias, le han hecho caso.

Incluso algunos taxis se han quedado sin combustible y varias carreteras están obstruidas, según cuentan periódicos de la zona. En medio de este estado de emergencia o, mejor dicho, de reparación, mucha gente se desplaza gracias a la bicicleta. Algunos, ya lo hacían antes. Otros, se han visto obligados por las circunstancias. Pero, tanto unos como otros, están siendo conscientes de los beneficios de la movilidad sostenible: no contaminan, no dependen de los combustibles fósiles, no tienen que soportar atascos…

Nueva York apuesta por las bicicletas desde hace tiempo, pero tal vez en una situación como la actual es cuando más se puede aprovechar este medio de transporte ecológico. La catástrofe ha cambiado la mentalidad de muchos ciudadanos. Algunos iban al trabajo a dos ruedas por primera vez en su vida. Pero, quizá no sea la última. Ojalá se animen a seguir usando la bicicleta.

Bicis por la Sexta Avenida

Ni siquiera el transporte público era una opción. Había largas colas en las paradas de autobuses. Aunque lo hagan casi por obligación, la salud de las personas y, en general, el medio ambiente se beneficiarán por unos días de la situación temporal. ¿Y si no se repararan las carreteras? ¿Y si no volvieran a llenarse los surtidores de gasolina? Quizá, entonces, los neoyorquinos seguirían usando la bicicleta. Cuentan que se ven hasta cien bicis cada quince minutos por la Sexta Avenida.