Detectan altos niveles de cesio radioactivo en los peces de Fukushima
No es broma la radioactividad emitida por la central de Fukushima, gravemente accidentada por el seísmo y posterior tsunami que sufrió Japón en marzo del 2011. Casi un año y medio después, el pescado sigue teniendo un nivel de radioactividad preocupante, que impide levantar la prohibición sobre su consumo.

Según han informado las autoridades del país este lunes, un estudio realizado entre diciembre de 2011 y febrero de 2012 detectó niveles anormales de cesio radioactivo en peces de la prefectura de Fukushima, en el noreste de la isla.

Para obtener una muestra representativa, los peces procedían de ocho lugares distintos, llevándose la peor parte las recogidas en el río que pasa por Iitate y Minamisoma. Las conclusiones no han dejado lugar a dudas: todas ellas arrojaban altos niveles de cesio radioactivo, siendo de 2.600 becquerelios por kilogramo el máximo encontrado.

Los insectos de los que se alimentan los peces pueden ser la causa de estas elevadas concentraciones en aguas interiores. En el mar, probablemente por la capacidad de los peces marinos de excretar sal, los niveles de cesio son menores, de alrededor de 260 becquerlios por kilógramo.

Las conclusiones de este último estudio siguen arrojando datos alarmantes. No sólo amenazan la biodiversidad, sino también la salud pública, por lo que las autoridades no pueden autorizar su consumo de ningún modo. Eso sí, se seguirá de cerca la presencia de cesio radioactivo en la vida acuática para ver cuándo puede permitirse su consumo. El control sanitario es más que obligado, sobre todo después del desastre nuclear que provocó daños en 6 reactores de la planta Fukushima-1, tras el terremoto y el posterior tsunami del pasado año. Aquello provocó descontrolados niveles de radiación nuclear que dispararon todas las alarmas y obligó a decretar el estado de emergencia en la zona. Por lo visto, la radioactividad llegó para quedarse.