Día de la Tierra: Apps para salvar el planeta
En vísperas del Día de la Tierra, que se celebra mañana, día 22 de abril, la campaña “Apps for Earth” busca concienciar a la población, así como ayudar a los conservacionistas con recursos ecónómicos, tan necesarios para llevar adelante su inestimable labor.

La iniciativa ha sido posible gracias a la asociación de Apple, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y 24 desarrolladores, volcados en la creación de aplicaciones relacionadas con temas ambientales. A través de ella, todos podemos ayudar a la conservación de los bosques, la vida salvaje, los océanos, el agua dulce, a luchar en favor de la seguridad alimentaria o a combatir el cambio climático y, en fin, colaborar para hacer posible un mundo mejor.

Un planeta vapuleado

La totalidad de los ingresos generados por las ventas de estas aplicaciones de la App Store durante la duración de la campaña, que finalizael 24 de abril, se destinan a WWR, al tiempo que se intenta concienciar sobre los principales aspectos en los que más se vuelca la organización conservacionista.

Día de la Tierra: Apps para salvar el planeta
Junto con la presentación de la campaña la ONG recordó la importancia de tomar conciencia de los desastres ecológicos que afectan al planeta. Entre otros, nos recuerdan la ipmortancia de detener la galopante deforestación que sufrimos, con una pérdida de bosques equivalente a 48 campos de fútbol americano por minuto.

A su vez, subrayaron la importancia de los bosques para el mantenimiento de los ecosistemas y la biodiversidad, con lo que ello supone para nuestra supervivencia. O, por ejemplo, hicierno hincapié en el papel clave que cumplen los océanos tanto para alimentarnos como para proporcionarnos oxígeno.

De nuevo, son ecosistemas que precisan mantener un mínimo equilibrio para seguir siendo fuente de vida y motor de economías a pequeña y gran escala en todo el mundo. Y, cómo no, volvieron a poner el grito en el cielo sobre la vertiginosa velocidad de extinción de especies, entre 100 y 1000 veces más alta que la que propicia la misma naturaleza, a consecuencia, cómo no, del hombre.