Disminuyen las tierras productivas en el planeta
La población mundial sigue creciendo. ¿Se podrá alimentar a todos? Con el actual sistema, va a ser cada vez más difícil, ya que la actividad del ser humano está convirtiendo en tierras áridas doce millones de hectáreas de tierras productivas cada año desde 1980. Es decir, que el planeta pierde anualmente un 1% de los campos que se pueden dedicar a la agricultura.

Así lo ha señalado el secretario ejecutivo de la Convención de Lucha contra la Desertificación de la ONU (UNCCD), Luc Gnacadja. Ha añadido que la degradación de las tierras es el mayor desafío medioambiental de nuestra época. Junto con (y, en realidad, muy relacionado) el cambio climático, se podría añadir.

La desertificación, según Luc Gnacadja, es la principal causa de que más de mil millones de personas en el mundo vivan en la pobreza, sin poder cultivar o sin acceso a agua potable. La mayor parte de ellos, viven en las zonas más deprimidas de África y Asia.

El problema es que los países desarrollados han creído que la desertificación es algo que ocurre en regiones lejanas. ¿Para qué combatir el problema? Sin embargo, el problema es global, ya que la degradación del suelo afecta a los océanos, al clima y, en fin, al bienestar global.

La desertificación sale cara

La desertificación, por otra parte, causa migraciones masivas desde los países pobres. La solución no es impedir que todas esas personas no puedan moverse libremente, sino ayudarles a solucionar sus problemas para que puedan vivir en sus países. Gnacadja asegura que el coste de no hacer nada es infinitamente más caro que el coste de llevar a cabo acciones responsables. Además, luchar contra la desertificación es luchar contra la pobreza y la inseguridad alimentaria y una forma de promover el crecimiento económico.

Otro de los fallos del sistema es tratar temas como la pérdida de biodiversidad, la adaptación al cambio climático y la lucha contra la degradación de la tierra de forma separada. Son problemas muy relacionados que deben tratarse desde una misma perspectiva. De ese modo, los recursos económicos estarían invertidos de forma más eficiente.

Por otra parte, el cambio climático produce sequías más severas y frecuentes y destruye el suelo rápidamente. Por tanto, la urgencia de actuar es máxima.