Drones para salvar a la vaquita marina: solo quedan 60 ejemplares
La vaquita marina lleva años en la cuerda floja, pero que actualmente queden unas pocas decenas de ejemplares supone una auténtica cuenta atrás muy difícil de detener. Sin embargo, también hay grandes defensores de este cetáceo que habita en las aguas del Golfo de California, el más pequeño del mundo. Entre otras iniciativas, se están utilizando drones para impedir una extinción que parece inevitable.

El desafío es enorme: solo quedan 60 ejemplares, según el Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita, y de hecho son los mamíferos más amenazados del planeta.

Drones y otras medidas desesperadas

Con el fin de evitar su inminente desaparición, las fuerzas armadas de México han puesto en marcha un sistema de vigilancia muy particular que se sirve de drones.

Puesto que la vaquita marina encuentra en la pesca con redes agalleras que, junto con la contaminación del agua por pesticidas agrícolas, son su principal amenaza, el objetivo es protegerla de la pesca ilegal que las utiliza.

En concreto, el uso de estas redes para capturar el pez totoaba de forma ilegal está haciendo que muchas de ellas acaben también en ellas. Con el fin de detener esta masacre, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) pide detener la pesca clandestina del pez totoaba, también en peligro de extinción, para poder salvar a la vaquita marina.

Sin embargo, la demanda de aquel lo hace difícil, sobre todo a consecuencia de la elevada demanda del buche, su vejiga, en China, un mercado negro que motiva su pesca en México y Estados Unidos.

Por lo pronto, las medidas que propone WWF, por ejemplo el cierre de pesquerías en la región, no se han aplicado. Pese a que se trata de una medida dura, consideran que a largo plazo “valdrá la pena”.

Drones para salvar a la vaquita marina: solo quedan 60 ejemplares
Hace casi un año y medio, México implementó un plan de protección que prohibió las redes agalleras durante dos años, así como una compensación económica para las comunidades pesqueras afectadas.

Sin embargo, siguen produciéndose capturas y, habida cuenta del exiguo número de ejemplares, cualquier ayuda es poca. Eso sí, también es cierto que solo con ayuda podrá salvarse.

Quizá la ayuda internacional pueda hacer la diferencia. Hace unos días el coordinador de investigación y conservación de mamíferos marinos del Instituto Nacional de Ecología de México, Lorenzo Rojas-Bracho, ha lanzado un SOS a Estados Unidos, México, China y otros países para atajar el tráfico ilegal del pez totoaba. Una oportunidad de oro para salvar de una sola vez dos especies en extinción.