Ecosistemas acuáticos de agua dulce: ejemplos

Ecosistemas acuáticos de agua dulce: ejemplos

Los ecosistemas son sistemas biológicos que están formados por todos los organismos que viven en una comunidad y por todos los factores abióticos o no biológicos (clima, relieve, luminosidad…) con los que estos interactúan. En nuestro planeta existen una gran variabilidad de ecosistemas que se clasifican en ecosistemas acuáticos, terrestres y mixtos o de transición. Por ejemplo, los ecosistemas acuáticos engloban muchos ambientes y podemos distinguir entre ecosistemas marinos y de aguas continentales, que se desarrollan sobre la superficie de los continentes, ya sean de agua dulce o salada.

En este artículo de EcologíaVerde profundizamos en un tipo de ecosistema de aguas continentales: los ecosistemas acuáticos de agua dulce, sus ejemplos y principales características.

Cuáles son los ecosistemas acuáticos de agua dulce

Los ecosistemas acuáticos de agua dulce son sistemas de gran importancia que proporcionan servicios muy diversos: son fuente de alimento y de agua, regulan el clima, mantienen la biodiversidad y los suelos, almacenan y eliminan contaminantes y participan en el proceso de reciclado de nutrientes.

Los ecosistemas de aguas continentales se pueden clasificar en:

  • Sistemas lóticos (ríos)
  • Sistemas lénticos (lagunas y lagos, charcas, estanques, ciénagas, pantanos…)
  • Humedales

Ecosistemas de agua dulce: ejemplo de sistemas lóticos o ríos

Los ríos son corrientes de agua que persisten en el tiempo y que fluyen con continuidad en una sola dirección. Las características de la cuenca del río junto con el clima (temperatura y precipitaciones) van a determinar la vegetación de la ribera. Los principales productores primarios de biomasa en ríos son las algas (fitoplancton si viven en suspensión en la columna de agua, y perifiton o biofilm si viven sobre los sedimentos), los musgos, los líquenes y las plantas vasculares.

Los ríos cambian a lo largo de su recorrido. Los tramos altos, medios y bajos de los ríos presentan diferentes características y, por tanto, presentarán diferentes comunidades de especies y procesos.

  • Tramo alto del río: cerca de su nacimiento los ríos presentan una gran pendiente, poca profundidad, anchura y caudal, sustratos gruesos y un flujo turbulento (las partículas de agua se mueven caóticamente). En muchos tramos altos la luz es escasa debido a la vegetación de ribera, lo que dificulta la producción primaria.
  • Tramos medio y bajo del río: según descendemos en su curso el río ganará en profundidad, tendrá más anchura y más caudal, los sustratos se volverán más finos y el flujo pasará a ser laminar (todas las partículas de agua se mueven en el mismo sentido). En estos tramos la temperatura del río aumenta, puesto que las aguas han recibido más radiación solar al ir ensanchándose su cauce, con lo que las condiciones lumínicas para la producción primaria mejoran. Sin embargo, en tramos más bajos hay demasiada profundidad y las condiciones vuelven a empeorar, pues además el río arrastra gran cantidad de sedimento, no llegando la luz al fondo de la cuenca.

Una característica importante de los ríos, puesto que determinará las comunidades que se encontrarán en su entorno, es el régimen hidrológico; que engloba toda la variabilidad temporal de la cantidad de agua en el ecosistema del río, esto es la frecuencia de crecidas, de sequías, su magnitud y duración, su predecibilidad, etc.

Cabe también destacar, que el estado de estos ríos repercute directa e indirectamente sobre el ecosistema. Un ejemplo de ello son las aguas subterráneas, de gran importancia, puesto que sus aguas también pueden ser utilizadas, pero no son independientes del estado de conservación de los ríos.

Sistemas lénticos, otro ejemplo de ecosistemas de agua dulce

Los sistemas lénticos como lagos, lagunas, charcas, estanques, ciénagas, pantanos, etc., son cuerpos de agua cerrados sin flujo o corrientes que persisten en el tiempo. En ellos podemos diferenciar tres zonas: epilimnion (capa más superficial de la columna de agua), metalimnion (capa intermedia, con características físicas y químicas muy cambiantes) e hipolimnion (capa más profunda).

Los ambientes presentes en los ecosistemas acuáticos de agua dulce que son llamados sistemas lénticos se pueden clasificar en tres zonas:

  • Zona litoral: cerca del borde, hay vegetación presente y la luz llega hasta el fondo del lago.
  • Zona pelágica: zona de aguas abiertas donde es posible la supervivencia del fitoplancton.
  • Zona profunda: no es posible la supervivencia de especies vegetales como el fitoplancton, macrófitos (plantas que vemos a simple vista) o perifiton al no llegar la luz al fondo del lago.

En estos sistemas el volumen y la profundidad son dos factores muy importantes. Al aumentar ambos, disminuye el volumen de agua en contacto con la atmósfera (principal fuente de oxígeno) y los sedimentos (se dificulta la entrada de nutrientes a la columna de agua), y aumenta el tiempo de renovación de agua (tiempo que debe pasar para que todo el agua del sistema sea sustituida).

Estos ecosistemas de agua dulce pueden ser temporales si no se produce la salida de agua mediante ríos y suelen albergar comunidades pobres, aunque algunos organismos alcanzan grandes abundancias debido al ciclo sequía-inundación y la escasez de depredadores.

En lagos profundos se produce la estratificación térmica, fenómeno por el que se diferencian las capas de la columna de agua por cambios en su densidad, haciendo que la capa más superficial flote sobre las más profundas sin mezclarse con ellas, dificultando que los nutrientes asciendan desde el fondo.

Humedales, grandes ecosistemas acuáticos de agua dulce

Los humedales son ecosistemas mixtos o de transición entre los ecosistemas de aguas continentales y los ecosistemas terrestres. Tienen características similares a los ecosistemas lénticos y a los ecosistemas terrestres, ya que se dan en lugares donde como mínimo, una vez al año, el suelo está saturado de agua. Al ocurrir esto, el suelo queda desprovisto de oxígeno y se genera un ecosistema intermedio. Por todo ello, las comunidades de estos ambientes no son ni puramente terrestres ni puramente acuáticas; la fauna suele ser endémica y diferenciada de las zonas colindantes, como grandes familias de aves y reptiles.

Según el convenio RAMSAR (la Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas) los humedales son vitales para los humanos al ser uno de los entornos más productivos del planeta, siendo fuentes de agua y lugares de gran diversidad biológica y productividad primaria. Así, de los humedales dependen para poder sobrevivir innumerables especies, tanto animales como vegetales. Sin embargo, la superficie y calidad de estos ambientes siguen disminuyendo, entre otras causas, por su transformación para la explotación de la agricultura o la acuicultura.

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