El atún rojo se recupera
El ICCAT es el Comité Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, un organismo que trabaja para la conservación de los grandes pelágicos, como los tiburones, el pez espada, el atún rojo y el atún blanco, entre otros. Vigila el nivel de conservación de especies explotables desde el punto de vista comercial que viajan por aguas de diferentes países e internacionales.

El atún rojo es una de esas especies, un pez que ha sufrido tal sobrepesca que sus poblaciones se estaban reduciendo peligrosamente. En 2006, ante la creciente demanda de sushi y, en general, de alimento para muchos países, la ICCAT fijó un plan de recuperación, reduciendo la cuota de captura, que bajó de las 32.000 toneladas de 2007 a las 12.900 en la actualidad. Y parece que el plan ha funcionado. En su último informe, el Comité Científico de ICCAT destaca la recuperación de la especie.

Entre el 4 y el de 11 septiembre pasado, el organismo reunió en su sede, en Madrid, a unos cincuenta expertos de una veintena de países. También estaban responsables de la pesca de cerco, las almadrabas, diversas ONG, la Comisión Europea… Las capturas de las almadrabas (redes fijas en la costa) han crecido desde 2007 y los cerqueros cada vez tardan menos en completar su cuota.

Los pescadores creen que hay mucho más atún del que calculan los ecologistas. Ahora, los científicos parecen corroborar la idea. Pero no hay que olvidar que, durante los últimos años, se han tomado medidas de gestión que han permitido que la especie se recupere. Los científicos aseguran que, desde la mitad de los años noventa hasta 2007, las capturas reales de atún rojo fueron mucho más de las declaradas y pudieron llegar a entre 50.000 y 61.000 toneladas. La cuota actual se sitúa en 12.900 toneladas.

Hay que señalara que los modelos aplicados por el grupo muestran una clara recuperación de la biomasa del atún reproductor, pero la velocidad y la amplitud de esta tendencia al alza sigue siendo muy incierta. La biomasa reproductora de atún rojo (con una edad de más de cuatro años) era de 300.000 toneladas entre finales de los años cincuenta y principios de los setenta, bajó hasta las 150.000 a mitad de los 2000 y, en la actualidad, se estima entre 295.000 y 380.000 toneladas. La flota europea ha dejado de capturar un millón de juveniles al año. Sólo esa medida ha tenido un impacto enorme en la población.