El capitán del Prestige culpa a España del vertido
Estos días vuelve a ser noticia el vertido del Prestige. Con la reanudación del juicio que se celebra en La Coruña por la catástrofe ambiental marítima, no dejan de llover perlas del interrogatorio al que está siendo sometido el capitán del buque, Apóstolos Mangouras.

En la tercera y más reciente sesión de su interrogatorio, el capital del Prestige denunció por enésima vez su condición de víctima. Según él, además de no considerarse culpable de la marea negra que enlutó el Cantábrico y también aguas francesas durante meses y meses, incluso años.

Sus palabras son diametralmente opuestas a la historia real o, quién sabe, a la que nos han vendido en telediarios que se hacían eco de versiones institucionales. Sea como fuere, tras la fuga de más de 60.000 toneladas de fuel, además de culpables habría que buscarse maneras de impedir que vuelva a ocurrir semejante catástrofe ambiental.

Llevaron el barco “a ninguna parte”

Mangouras se queja del trato que recibió por parte de las autoridades españolas tras su detención: “Fue el peor día de mi vida”, denunciando que se le trató como a “un criminal”.

El tenor de sus declaraciones se entiende mucho mejor si consideramos que sus palabras son respuestas al interrogatorio de Mangouras por parte del letrado de la compañía propietaria del buque, Mare Shipping.

Especialmente, el capitán se muestra disconforme con el alejamiento del barco que se hizo, una vez estabilizado un día después del accidente. Según él, las autoridades españolas tomaron “la peor decisión posible”, pues se esperaba un temporal al día siguiente. Su conclusión del traslado es que se llevó al barco “a ninguna parte”, en lugar de buscar un lugar donde pudiera refugiarse. “Si el buque se llevaba a una ensenada no iba a perder más carga y se hubiese salvado”, asegura.