El comercio ilegal se ceba con las tortugas marinas de Indonesia
Las tortugas marinas de Indonesia sufren la terrible lacra del comercio ilegal de un modo creciente y también imparable. Según alerta el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la supervivencia de siete subespecies de quelonios peligra a consecuencia de este problema.

No en vano, las cifras de muertes son tremendas, con alrededor de 100.000 tortugas verdes que fallecen en Indonesia y Australia víctimas de la pesca o por otras actividades humanas. Pero no sólo ellas, pues además de la verde, están en situación crítica la carey, lora, laúd, boba y la plana.

El WWF alerta igualmente de que una de las principales causas de la disminución de sus poblaciones se produce cuando son transportados, lo que obliga a las mafias de tráfico de animales a capturas muchos más ejemplares de los que demanda el mercado clandestino.

Concienciación ciudadana

Los lugares de desove que se producen en playas paradisíacas como las de Sangalaki, una isla situada en la costa oriental de Borneo, también peligran a consecuencia de esta persecución constante que sufren las tortugas. En concreto, el caso de Sangalaki es preocupante, pues se trata del mayor lugar de desove de quelonios de todo el Sudeste Asiático.

Ambientalistas y conservacionistas ven el principal escollo en la falta de compromiso y de concienciación por parte del consumidor (comprarlas como mascotas, comer su carne, sus huevos o adquirir objetos hechos con sus corazas), pues sólo él tiene la llave para acabar con el terrible problema.

Denuncian comercio ilegal tortugss indonesia
Y, lógicamente, también subrayan la ineficacia de los programas de la conservación y de las leyes gubernamentales, que no consiguen frenar el contrabando.

Además de suponer una amenaza contra las tortugas, el tráfico de animales supone un serio y continuado ataque en el archipiélago que está deteriorando sus ricos ecosistemas a pasos agigantados.